AUTOMOVILISMO
El Rally Dakar castiga errores, desnuda debilidades mecánicas y pone a prueba la cabeza tanto como las manos, Sebastián Guayasamín volvió a cumplir, completó la Etapa 7 del Dakar 2026, sorteó una jornada técnica, pero sigue sin lograr el salto al Top 10. El piloto quiteño, junto a su copiloto español Pol Ros, llevó su Polaris RZR Pro R Rally del equipo Old Friends Rally hasta el campamento tras un tramo dominado por la gestión.

La etapa tuvo sectores cronometrados con un largo enlace, un formato que obliga a priorizar la lectura del terreno y la conservación del vehículo, cuando el desgaste acumulado ya empieza a pasar factura. Guayasamín cerró la jornada en el puesto 17, con un tiempo de 4 horas, 59 minutos y 27 segundos, quedando a poco más de 26 minutos del ganador de la etapa. No fue un mal resultado, pero tampoco el golpe sobre la mesa que permitiría cambiar el rumbo de su clasificación general.
En la punta de la categoría SSV, el estadounidense Brock Heger se consolidó como líder gracias a un acumulado de 38 horas, 51 minutos y 35 segundos, mostrando una solidez que, hasta ahora, lo perfila como el rival a vencer. La etapa, en cambio, tuvo acento sudamericano, la dupla argentina conformada por Jeremías González Ferioli y Gonzalo Rinaldi se quedó con la victoria. Para Guayasamín, el desafío es doble. Por un lado, mantenerse fuera de problemas mecánicos y errores de navegación, algo que hasta ahora ha logrado con disciplina.
Por otro, encontrar ese punto de agresividad controlada que le permita escalar posiciones en una categoría cada vez más competitiva, donde las diferencias se amplían rápidamente y recuperar tiempo se vuelve una tarea titánica. La eliminación de la etapa de 48 horas, devuelve cierto equilibrio a la carrera. En su lugar, regresan las dos etapas maratón, sin asistencia externa en el bivac, que se disputarán en los tramos 4 y 5, y 9 y 10. Un formato que vuelve a poner en primer plano la autosuficiencia de las tripulaciones.










