Hacia nuevas formas de convivencia social

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Cuando comience a declinar la agresividad del coronavirus y retorne la cuotianidad en la convivencia social de los ecuatorianos, sin duda alguna, ┬ámuchos comportamientos y códigos de la vida social experimentarán cambios significativos.

De hecho, nuestros hábitos y costumbres, nuestras maneras de interactuar no serán los mismos después del coronavirus, surgirá otro estilo de vida. Ya no habrá ni besos y abrazos de la camaradería, la amistad y familiaridad desbordantes de afecto, de sinceridad, de confianza. El aislamiento, el distanciamiento social venido desde el lenguaje oficial en defensa de la salud colectiva, irán ganando terreno. Las aceras, las calles, avenidas, bulevares,┬á parques, centros comerciales se vestirán de un paisaje multicolor de mascarillas.┬á Y el transporte público será menos congestionado, sin los apretujones y empellones proclives a la lascivia y el irrespetuoso acoso de desadaptados. Y los templos para el recogimiento y la oración lucirán vacías de fieles, al igual que las aulas sin estudiantes y maestros . Y los gimnasios donde habitualmente palpitaban corazones pletóricos de juventud y fuerza estarán fríos. Y los estadios seguirán silenciosos y huérfanos de voces fanáticas que dejan su estrés en la cancha y los cines estarán a oscuras por mucho tiempo; y los escenarios para aplaudir al cantante favorito de salsa y merengue, de chicha y sanjuanito y de todos los ritmos del momento ya no vibrarán entre aplausos y gritos de los y las fans…El mundanal ruido se silenciará┬á por mucho tiempo por miedo al contagio que estará en acecho, hasta que, en un┬á momento dado, no sabemos cuándo, la burbuja del silencio y el asilamiento explotará.

Que no se acumule el estrés y la violencia, que el hogar y la familia sean espacios para sentir amor, paz, sueños, interacción, proximidad frente al distanciamiento social, para el ambiente más propicio y seguro, más favorable y halag├╝eño para el cuidado de la salud.

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Flamengo con pulsaciones aceleradas antes de la final de la Copa Libertadores frente a Palmeiras y con una previa con un espectáculo paralelo, un retrato fiel de una hinchada que no conoce límites para hacerse sentir. Las calles cariocas se tiñeron de rojo y negro. Bombos, bengalas, cánticos que retumbaban entre los edificios y un clima de fervor que anunciaba que no sería un día cualquiera.

Una marea roja previa a la final

LIBERTADORES Flamengo con pulsaciones aceleradas antes de la final de la Copa Libertadores frente a Palmeiras y con una previa con un espectáculo paralelo, un