¿Es justo vivir en zozobra?
Por: Fedgar
La pregunta sobre si es justo disfrutar de una vida en zozobra, cobra una relevancia política innegable; más, si asumimos la triste realidad, de que sobre el veinte y cinco por ciento de ecuatorianos viven en la extrema pobreza. Esta cruda situación, nos plantea dilemas éticos y sociales que desafían los principios fundamentales de equidad en nuestra sociedad ecuatoriana.
Desde la perspectiva de quienes defienden la acumulación de riqueza como fruto del esfuerzo personal, la zozobra sería un derecho legítimo. Pues, argumentan que el sistema económico liberal permite a cada individuo construir su propio futuro, y que limitar el acceso a bienes y servicios adicionales sería una violación a la libertad económica. En este marco, la prosperidad de unos se vería como un motor de desarrollo, generando empleos y contribuyendo al crecimiento del país a través de impuestos e inversiones.
Sin embargo, la realidad de nuestro territorio cuenta otra historia. Mientras en algunos sectores de las grandes urbes y otras ciudades del país, las familias disfrutan de viviendas múltiples, vehículos de lujo y gastos ostentosos en entretenimiento, miles de ecuatorianos luchan por acceder a agua potable, educación de calidad y atención médica adecuada. Entonces, la brecha entre ricos y pobres no solo es un dato estadístico, se traduce en desigualdades de oportunidades, marginación social y conflictos que socavan el tejido comunitario.
Desde el ámbito político, diversas corrientes proponen caminos diferentes. Algunos abogan por políticas fiscales progresivas que incrementen los impuestos a los ingresos más altos y a los bienes de lujo, destinando esos recursos a programas sociales que reduzcan la pobreza. Otros enfatizan la importancia de fortalecer el estado de bienestar, garantizando que todos los ciudadanos cuenten con los servicios básicos, antes de que se permita la acumulación desmedida de riqueza.
La justicia social, no implica necesariamente eliminar toda forma de diferencia económica, pero sí requerir que ningún ser humano tenga que vivir en la indigencia mientras otros disponen de recursos en exceso. La zozobra se vuelve injusta cuando se sostiene sobre estructuras que perpetúan la desigualdad, cuando los beneficios de la economía no se distribuyen de manera equitativa y cuando el acceso a oportunidades depende del origen social o económico.
Como soñar no cuesta nada, en un país con la riqueza natural y cultural que posee Ecuador, es posible construir un modelo donde la prosperidad sea compartida. La pregunta no debería ser si podemos permitirnos vivir en zozobra, sino si estamos dispuestos a trabajar por una sociedad donde todos tengan al menos lo necesario para vivir con dignidad.










