ENERGÍA
La producción eléctrica del Ecuador volvió a apoyarse mayoritariamente en fuentes hidroeléctricas este lunes 2 de febrero de 2026, después de varias semanas en las que el sistema dependió en gran medida de centrales térmicas. De acuerdo con el Operador Nacional de Electricidad (Cenace), a las 10H00, el 86,6 % de la energía generada en el país provino de plantas hidroeléctricas.

El reporte oficial indica que durante la mañana la matriz de generación estuvo compuesta por un 86,8 % de energía hídrica y un 12,8 % de energía térmica, mientras que el porcentaje restante correspondió a otras fuentes.
Estos niveles representan un cambio significativo frente a los registrados hasta la semana anterior, cuando la generación hidroeléctrica apenas alcanzaba entre el 66 % y 69 %, obligando a incrementar la operación de plantas térmicas por encima del 30 %. Esta situación elevó los costos del sistema, especialmente tras la suspensión de exportaciones eléctricas desde Colombia el pasado 22 de enero.
El repunte de la generación hídrica está vinculado al incremento de las precipitaciones desde la segunda semana de enero, principalmente en la región del Austro, donde se encuentra el Complejo Hidroeléctrico Paute. Este sistema está conformado por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora, cuyos embalses asociados permiten una capacidad instalada total de 1 700 megavatios, lo que cubre más del 30 % de la demanda eléctrica nacional.
Dentro del complejo, el embalse de Mazar cumple un papel estratégico para el sistema eléctrico ecuatoriano. Con una longitud aproximada de 31 kilómetros y una capacidad que supera los 400 millones de metros cúbicos de agua, este reservorio abastece en cascada a las tres centrales.
El aumento de los caudales permitió que Mazar alcanzara este lunes su cota máxima de operación, situada en los 2 153 metros sobre el nivel del mar. Este escenario favoreció la recuperación de la generación hidroeléctrica y redujo la necesidad de recurrir a plantas térmicas para atender la demanda del país.










