“Sin odio, pero con memoria”

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Editorial

Sin que mucho le preocupe la situación por la que está atravesando actualmente el Ecuador por la presencia del coronavirus, Rafael Correa abre su campaña electoral desde Bruselas, con miras a captar el voto ciudadano con el eslogan “Sin odio,  pero con memoria”

Suena paradójico que, quien sembró y acumuló odio durante más de una década, hoy entre la osadía y la desfachatez quiera prescindir de esa manera que caracterizó su mandato. Porque fue evidente su odio visceral a periodistas y medios de comunicación, al gremio de maestros,  a activistas de derechos humanos, a empresarios, a ecologistas, a las fundaciones, a muchos sectores sociales y por supuesto a quienes consideraba sus enemigos políticos. Rafael Correa, en sus 10 años de sabatinas, profería  insultos llenos de odio a diestra y siniestra, más de 500 según una investigación. He aquí algunas “perlas” dirigidas a mujeres a quienes, al parecer no les tenía mucha simpatía: “Gordita horrorosa, mujer falsa, mediocre, desadaptada, sesgada, seudoecologista, mentirosa, manipuladora, fracasada, neuróticas, malcriada, soberbia, desquiciadas”.

Su discurso populista, con fuerte tendencia al autoritarismo, a la prepotencia, a las descalificaciones indudablemente tenía una fuerte carga de odio. Y claro, más allá del convincente discurso populista, que ahora pretende despojarse de odio, la memoria del pueblo, posiblemente tenga presente, entre otras cosas, el derroche en la adquisición de dos aviones para los innumerables viajes presidenciales a recibir doctorados honoris causa prefabricados;  las  523 sabatinas a un costo millonario; la creación de 15 ministerios, causantes de la obesidad del Estado, uno de ellos el inefable Ministerio del Buen Vivir.

Es posible que los electores también recuerden las escuelas del milenio, “elefantes blancos” que rompieron el tejido social de las comunidades; la construcción de aeropuertos en lugares innecesarios; pero sobre todo los  cinco proyectos emblemáticos del sector petrolero: la Refinería de Esmeraldas; la Refinería del Pacífico, en Manabí, que no se construyó; el Poliducto Pascuales-Cuenca; la Terminal Marítima Monteverde, en Santa Elena; y la planta de gas de Bajo Alto, en El Oro; las hidroeléctricas Coca Codo Sinclair, Toachi Pilatón, Sopladora, carreteras, IESS,  etc. Al fin y al cabo, contó para derrochar,  bajo el signo de la corrupción, la mayor cantidad de recursos en la historia del país.

1 COMENTARIO

  1. El odio, si es que lo hubo, sólo lo permitieron ustedes con tanta mentira y acusación. Que pobreza de prensa, escriben por escribir. Esa ley que el inepto Moreno propicio debe ser derogada y que una nueva permita en iarles a la cárcel por sediciosos y mentirosos.

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