Reinas, sumak warmis, ñustas, mises

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Los concursos de belleza femenina que se celebran anualmente son muy populares a nivel mundial, regional, nacional, cantonal, parroquial y barrial. Pero también lo son a nivel institucional, gremial sobre todo en nuestro país. En cualquier caso, estos concursos han sido criticados por ciertos sectores culturales que los han visto como una “cosificación” de la mujer al “exponerse” ante un jurado calificador para la “evaluación” correspondiente.

El Municipio del Distrito Metropolitano de Quito acaba de  anunciar que no realizará  la elección de Reina,  decisión  que se “enmarca en una política  de revalorizar  a la mujer desde otros espacios, reconociendo sus capacidades y contribuciones en diversos campos”. Los concursos de belleza- argumenta-  reproducen  roles de género que construyen  imaginarios y estereotipos sociales…. Por eso  “trabajamos  en una cultura de inclusión y respeto a la diversidad, para proyectar a  Quito  como una  ciudad de igualdad, que reconozca los distintos tipos de belleza, sin promover parámetros  discriminatorios”  Esta decisión ya ha encendido la  polémica.

En  nuestra provincia, las juntas parroquiales y organizaciones privadas  motivan a las jóvenes a recuperar sus atuendos y visibilizar a la mujer puruhá,  para “apropiarse más de sus prácticas culturales y  fortalecer su identidad”, según afirmación de un dirigente. En este contexto, los desfiles de moda y elecciones de reinas indígenas han pasado a formar parte de las festividades de las parroquias y cantones de Chimborazo, eventos en los que las  reinas, sumak warmis y ñustas de las comunidades lucen sus trajes tradicionales,  estilizados con transparencias, escotes y lentejuelas, y otros de gala inspirados en anacos y blusas originarias y originales.

La interculturalidad , como visión e interacción abierta, tolerante y respetuosa  entre las culturas, con posibilidades de expresarse desde un mismo nivel, de manera igualitaria,  va consolidándose a partir de las formas de ser y de vida y otras sustancialidades y detalles propios de cada cultura. El reinado de Riobamba en manos de una dama del sector indígena, fue  en 2017 un buen signo de avance social en  el marco de tolerancia y respeto entre las culturas.

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