Por: Antonio Ricaurte
El coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, hermano del extinto Fidel Castro, está negociando con la CIA el fin del castrismo en Cuba.
Los más de 65 años del castrismo en Cuba están por llegar a su final. La isla se encuentra en condiciones catastróficas. Su gente se muere de hambre, las viviendas se caen a pedazos, no hay luz, no hay transporte, no funcionan las vetustas refrigeradoras —si es que las tienen—. El turismo ha caído estrepitosamente.
Con la caída del dictador Nicolás Maduro y el control de EE.UU. sobre Venezuela, los envíos de petróleo se pararon. Ese petróleo era vital para Cuba, pero ahora ya no lo tienen. El Gobierno mexicano, por pedido del Gobierno de Donald Trump, tampoco envía petróleo a Cuba. Sin petróleo, la isla está ahogada.
El Gobierno de Donald Trump, a través del secretario Marco Rubio, ha sido muy claro: o la isla termina con el castrismo y se abre a inversiones y mercados internacionales, además de dar paso a procesos democráticos, o las fuerzas Delta de EE.UU., de un tingazo, terminan con la dictadura cubana.
Frente al terrible panorama que vive la dictadura cubana, el hijo de Raúl Castro, el coronel Alejandro Castro, adelanta conversaciones con el Gobierno de EE.UU., a través de su agencia de inteligencia (CIA), para acabar con el castrismo.
Pronto Cuba será libre y será controlada por el Gobierno de EE.UU., al igual que Venezuela. Bien por los pueblos venezolano y cubano.





