El benemérito Cuerpo de Bomberos

Ayer, 10 de octubre se recordó el Día del Bombero Ecuatoriano establecido en la Ley contra Incendios, dictada el 18 de diciembre de 1974.
El epíteto de Benemérito que acompaña al Cuerpo de Bomberos se lo han ganado con sobra de razones porque  su noble misión, que se desenvuelve en “continua espera y tensión”, durante los 365 días del año en la atención de emergencias que se registran en la ciudad y provincia: incendios estructurales y forestales, rescate de personas, inundaciones, entre otras,  conlleva una gran responsabilidad social y humana frente a las emergencias de todo orden  que deben afrontar a cualquier hora del día o de la noche. De hecho, están prestos y solícitos para apagar incendios, ayudar en las catástrofes, aun con peligro de sus propias vidas para salvar vidas de personas de toda condición social, edad, religión.  Para los que visten la casaca roja no hay horario para entrar en acción al son de la sirena que resuena en calles, plazas, carreteras, parques, bosques y otros escenarios donde la destrucción y la muerte pueden ser  trágicos componentes  del entorno donde les corresponde actuar. La ciudadanía los mira pasar con respeto y admiración porque saben que su presencia atenuará el dolor humano.
Su mérito es grande y no es nada raro que la casaca tenga matices de heroísmo, desprendimiento y altruismo sin límites como se pudo evidenciar en su lucha titánica  en los últimos incendios forestales, donde el fuego cobró la vida de algunos  jóvenes bomberos.
El Estado debiera brindar todo el apoyo a fin de que estos hombres y mujeres que están en contacto diario con el peligro, para salvar del peligro a sus coterráneos, tengan todas las garantías para su  benemérita y nobilísima misión.(O)
Modificado por última vez enMiércoles, 11 Octubre 2017 22:04
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