SEGURIDAD
El Comando Subzonal de Policía de Chimborazo oficializó el relevo de su máxima autoridad, en una ceremonia protocolaria que formalizó el cambio en la conducción policial de la provincia. Durante el acto, el coronel de Estado Mayor Julio Vinicio Camacho, comandante saliente, entregó el cargo al coronel Bolívar Wladimir Acurio Altamirano, quien asume la jefatura con el respaldo de cerca de 32 años de carrera profesional dentro de la institución.

La ceremonia contó con la presencia de autoridades de la Intendencia General de Policía, la Comisaría Nacional de Riobamba y representantes de distintas instituciones públicas y gobiernos locales, quienes acompañaron el acto como señal de respaldo al proceso de transición y al compromiso de mantener una coordinación interinstitucional en materia de seguridad. Tras la entrega formal del mando, se realizó un brindis de honor como parte del protocolo institucional, símbolo de continuidad en la conducción operativa y administrativa de la Subzona Chimborazo.
El relevo de autoridades se produce en un contexto marcado por una creciente preocupación ciudadana frente al avance de la delincuencia en Riobamba y en varios cantones de la provincia, donde el incremento de robos, asaltos y extorsiones ha elevado la percepción de inseguridad y ha generado llamados desde distintos sectores sociales a reforzar la presencia policial en barrios, zonas comerciales y espacios públicos. Más allá del acto solemne, el principal desafío para la nueva comandancia será enfrentar una problemática que ya no se limita a hechos aislados, sino que se presenta como un fenómeno estructural que demanda respuestas sostenidas y coordinadas.
Organizaciones barriales, colectivos ciudadanos y autoridades locales han insistido en la necesidad de implementar un plan integral de seguridad que articule a la Policía Nacional con los 10 municipios de Chimborazo y la Prefectura provincial, con el objetivo de optimizar recursos y unificar estrategias de prevención y control territorial. Entre las principales demandas figuran una mayor inversión en logística e infraestructura policial, la ampliación de los sistemas de videovigilancia, el fortalecimiento del patrullaje comunitario y una revisión de las prioridades presupuestarias para consolidar una respuesta más eficaz frente a los distintos tipos de delitos.










