No más inseguridad en Riobamba

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SEGURIDAD

Tras semanas de reclamos vecinales y exposiciones formales ante las autoridades, el Municipio de Riobamba resolvió frenar la apertura de nuevos centros de tolerancia en el cantón mediante una moratoria que se extenderá por cinco años. La medida revisará la planificación territorial y atenderá los cuestionamientos ciudadanos relacionados con seguridad, convivencia y orden urbano.

La presión sostenida de los barrios de Riobamba empezó a traducirse en decisiones concretas

La decisión fue adoptada por el Concejo Municipal y quedó formalizada a través de una resolución administrativa que dispone la suspensión de nuevos permisos para este tipo de establecimientos. Según informó el Municipio, la moratoria tiene un carácter preventivo y responde a la necesidad de evaluar con mayor profundidad los efectos sociales y urbanos que ha tenido la proliferación de los llamados night clubs en determinadas zonas de la ciudad.

El alcance de la resolución es amplio. De manera inmediata, las dependencias municipales deberán dejar de emitir informes de compatibilidad de uso de suelo, patentes municipales y licencias de funcionamiento para nuevos locales de esta naturaleza. Con ello, la administración local evita que se sigan autorizando actividades que, de acuerdo con los reclamos ciudadanos, se han instalado sin una adecuada planificación ni controles suficientes.

Desde el Ejecutivo cantonal se aclaró que la medida no implica la eliminación del marco normativo vigente. El alcalde John Vinueza explicó que el Plan de Uso y Gestión de Suelo no puede ser anulado de forma discrecional, ya que cualquier modificación requiere procesos técnicos, estudios especializados y el cumplimiento de procedimientos legales.

No obstante, confirmó que la moratoria ya rige como una instrucción directa para las direcciones municipales, mientras se avanza en la revisión del ordenamiento territorial. El trasfondo de la resolución es por el malestar de varios sectores barriales, especialmente del suroriente de Riobamba. Los moradores denunciaron una falta de control en la ubicación de estos establecimientos y advirtieron sobre problemas asociados a la inseguridad, el ruido y la alteración de la vida comunitaria. Estas preocupaciones fueron canalizadas a través de la figura de la silla vacía, mecanismo de participación ciudadana que permitió a los riobambeños exponer sus argumentos ante el Concejo.

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