No a la violencia intrafamiliar

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En Guamote se desarrolló la campaña “Ni un y ni una guagua menos”.

Se considera Violencia Intrafamiliar a toda acción u omisión que consista en maltrato físico, psicológico o sexual, ejecutado por un miembro de la familia en contra de la mujer o demás integrantes del núcleo familiar.

En Guamote, padres y madres de familias, cuyos hijos son usuarios los servicios de los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) y de la modalidad de atención domiciliar Creciendo con Nuestros Hijos (CNH) reflexionaron sobre las consecuencias de la violencia al interior de las familias como parte de la campaña “Ni un y ni una guagua menos”.

Este Encuentro fue organizado por el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES). Se ha comprobado que por regla general, a lo largo de sus vidas las víctimas de violencia doméstica o sexual padecen más problemas de salud, generan costos de atención sanitaria significativamente más elevados y acuden con mayor frecuencia a los servicios hospitalarios de urgencia que las personas que no sufren violencia, lo cual impide su aporte pleno al desarrollo.

Como parte de evento que se realizó en la Estación del Ferrocarril, se ubicaron varios stands demostrativos donde se abordaron temáticas relacionadas a la prevención de la violencia. Por ejemplo, Yolanda Cayán, educadora familiar del MIES explicó, a través de un video, las consecuencias del maltrato psicológico en los niños y niñas. “Son huellas que durarán durante toda su vida. El 35% de los niños y niñas alguna vez han sufrido de este maltrato”, explicó.

La Violencia Intrafamiliar constituye una violación de derechos humanos, es un problema de salud pública y por tanto es uno de los principales obstáculos al desarrollo de las ciudades y los países, que afecta a 7 de cada 10 mujeres.

La mayor parte de los actos violentos tienen como consecuencia lesiones, trastornos mentales y reproductivos, enfermedades de transmisión sexual y otros problemas. Los efectos sobre la salud pueden durar años, y a veces consisten en discapacidades físicas o mentales permanentes, y aún la muerte.

José Lema, presidente del Comité de Familias del CDI “Marianita de Jesús”, dijo que las madres y padres de familia son responsables del cuidado de sus hijas e hijos, “por ejemplo incentivando el lavado de manos y llevándolos frecuentemente a controles de salud”. (22)

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