“Los Elenes”: El balneario de los riobambeños en la década de los 70 y 80

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Foto archivo de Antonio Fierro Tipán.

ATRACTIVO

La aventura se iniciaba un fin de semana cualquiera. Ese día varios  grupos de amigos se reunían muy de mañana en un lugar determinado para dirigirse al balneario de “Los Elenes”, un lugar paradisíaco en medio de la naturaleza.

Edwin Chávez Medina, cronista e historiador riobambeño contó: Entonces éramos jóvenes, impetuosos, vitales, recorreríamos los 12 kilómetros que distaban al balneario, trotando;  nuestro equipaje era mínimo, apenas unas monedas para la entrada a la piscina y para el pasaje de regreso.

El balneario de “Los Elenes” se encuentra ubicado en el Cantón Guano en el valle de Elen, un idílico lugar, antigua propiedad del capitán José Dávalos, padre de Magdalena Dávalos. Aquí se alojaron en 1738 los sabios franceses Charles María de la Condamine y Pierre Bouguer. Doña Magdalena Dávalos, (sobrina de Pedro Vicente Maldonado), una dama inteligente y culta fue la madre de Don José Antonio de Lizarzaburu, artífice de la nueva Riobamba.

Las aguas termales que alimenten la piscina de los Elenes, brotan de las entrañas del cerro de Langos, son aguas minerales y se descubrió que tienen cierta dosis de radioactividad. El recorrido hacia el balneario lo hacíamos por un atajo, un árido chaquiñán bordeado por árboles de capulí, molles y cactus; en temporada de capulí, aprovechábamos para “capulicear” y comer esta fruta hasta el hartazgo; también cogíamos tunas, aunque luego pasemos toda la semana arrancándonos las espinas.

Llegábamos sudorosos y cansados al balneario. Un chapuzón en la piscina era la recompensa a nuestro esfuerzo; las aguas un tanto frías no eran un impedimento para divertirnos con juvenil entusiasmo. En este lugar aprendimos a nadar por instinto la mayoría de riobambeños de antaño sin instructor ni profesores, también aprendimos a lanzarnos desde la plataforma, nadie quería quedarse atrás y venciendo el miedo nos tirábamos al vacío; pero el desafío más grande y arriesgado era lanzarse desde la terraza de los vestidores distantes un par de metros de la piscina. “Hoy me estremezco al recordar lo audaz del hecho”, recalcó Chávez.

El regreso lo hacíamos en bus; si sobraba algo de dinero, comprábamos las famosas “cholas” de Guano, relajados y satisfechos llegábamos a Riobamba. La antigua piscina de Los Elenes es uno de los más gratos recuerdos de los riobambeños de antaño.

Actualmente el viejo y recordado balneario está abandonado y en proceso de destrucción, pero en su lugar se construyó un moderno parque acuático con todas las comodidades de rigor que incluye una hostería, restaurante, canchas deportivas, piscina con olas, etc. Vale la pena visitarlo. (16)

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