Los “Domingos de cine” en Riobamba, un atractivo social y familiar de los años 80

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La cartelera era variada y sorprendente que convocaba a decenas de fanáticos al cine.

DISTRACCIÓN

Hubo un tiempo en que la principal distracción de los riobambeños era el cine. Las tres salas de la ciudad: El  teatro “León”, “El Roxy”, “Maldonado” y posteriormente el “Imperial”, eran sitios de concurrida, espontánea, inaplazable y popular concentración de los habitantes de aquel entonces.

Edwin Chávez Medina, cronista e historiador riobambeño contó que, los días domingos Riobamba vivía una verdadera fiesta. La rutina empezaba en la mañana con los preparativos para la solemne y obligatoria misa de las 10. Con parada dominguera, concurríamos puntuales a la abarrotada Iglesia de La Merced. Recuerdo que todos los feligreses se empeñaban en mostrar sus mejores galas tal es así que a esta misa los riobambeños la llamaron jocosamente “Desfile de modas”.

Terminada la ceremonia religiosa, salíamos a dar un paseo corto por la ciudad, tomar helados donde Cristellott o jugos donde el Hugo Murillo y si había disposición, un plato de hornado en la Merced era bienvenido. Pero la verdadera diversión empezaba en la tarde. Todos en casa nos preparábamos para el magno acontecimiento del día; ir al cine con amigos, novias o familia.

¡Ah! el cine, ese fascinante invento cuya gigante y luminosa pantalla era una suerte de espejo pintado donde se reflejaban los anhelos y fantasmas del inconsciente colectivo; ahí, en la oscura sala, olvidábamos por unos instantes nuestros problemas y tribulaciones e imaginariamente nos transportábamos a lugares exóticos donde éramos los protagonistas de aventuras sin cuento.

Riobamba como toda ciudad importante disfrutaba de las grandes producciones cinematográficas que se estrenaban a nivel mundial. Hubo por cierto películas que se quedaron grabadas para siempre en la retina de toda una generación.

Terminada la función, satisfechos y aun con las imágenes de la película en nuestra mente, caminábamos por la 10 de Agosto; unas papas fritas a la salida era de rigor, luego de la larga jornada llegábamos a casa a preparar los libros y la ropa para el colegio y así, la vida transcurría lenta y apacible semana tras semana, mes tras mes. (16)

2 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo, pero los domingos terminaban con la retreta en el parque Sucre, sitionde concentracion de grupos de jovenes

  2. Los domingos terminaban con la retreta en el parque Sucre, infaltable sitio de reunion de grupos de jovenes y bella tradicion ahora perdida

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