EDITORIAL
Ecuador ha venido enfrentando temporadas invernales más intensas de lo normal en los últimos años, asociadas a variaciones de la temperatura del Pacífico y fenómenos como El Niño, que alteran los patrones climáticos tradicionales de lluvia y sequía en el país. Durante estos eventos, el exceso de humedad y la mayor energía atmosférica aumentan la probabilidad de lluvias intensas, tormentas, inundaciones y deslizamientos en varias regiones del país.
De hecho, en lo que va del año 2026, se han registrado cerca de 200 eventos adversos relacionados con las lluvias en 21 provincias. Las zonas con mayor impacto son: Guayas, Esmeraldas, Zamora Chinchipe, Azuay y Chimborazo, donde 10 comunidades del cantón Pallatanga están incomunicadas por efecto de intensas lluvias.
Las lluvias han generado: afectaciones en la red vial, cierre de carreteras, socavones, daños estructurales a viviendas y edificaciones públicas, Interrupciones en acceso a agua potable y riesgos por contaminación. Además, grandes pérdidas agrícolas e incluso, la ruptura de una tubería petrolera que contaminó ríos usados como fuentes de agua. El aumento de lluvia intensa hace que ríos se desborden, se formen zonas de acumulación de agua y se saturen sistemas de desagüe urbano. La saturación de suelos en laderas favorece los deslizamientos, especialmente en zonas montañosas y vías transitadas. Por otra parte, el agua estancada y la contaminación de fuentes hídricas por sedimentos o derrames aumentan el riesgo de enfermedades gastrointestinales y otros problemas de salud asociados a aguas no seguras.
Las autoridades deben extremar los planes de contingencia, así como los mecanismos de articulación interinstitucional para afrontar los estragos de la etapa invernal. En este contexto, la respuesta institucional se ha hecho presente. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) reporta y clasifica los eventos adversos, activando alertas y coordinando COE provinciales y cantonales
En cuanto a las carreteras de la Sierra a la Costa, en el caso particular de la ciudad de Riobamba, la vía Balvanera- Pallatanga-Bucay, vía de dos carriles, reconstruida con hormigón rígido de l06,6 kilómetros, se encuentra en pésimas condiciones. Igual ocurre en las otras vías de conexión con la Costa ecuatoriana con grave perjuicio para la economía de estos sectores.









