La palabra presidencial

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Holderlin, el gran poeta alemán, decía: “El lenguaje es el bien más precioso y a la vez el más peligroso que se ha dado al ser humano”.  Efectivamente,  las palabras pueden ser sinceras y, si son   bien empleadas,  calman, fortifican, consuelan, animan, mitigan al menos por un instante cualquier esterilidad o desatino. Pero también, pueden tornarse mentirosas, demagógicas, traidoras, engreídas, sarcásticas, humillantes,  descalificadoras. Si las palabras son presidenciales, cobran un valor inusitado.  Veamos algunas expresiones del presidente  Moreno en su Informe a la Nación,  el pasado 24  de mayo, luego del primer año de su mandato:

“A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos con frecuencia y por la misma razón”, esa fue la frase con la que el presidente Lenín Moreno inició su informe.  Y continuó. “Se lo llevaron todo y hago esfuerzo para pensar que no lo hicieron a propósito”  Y cuando anunció  que va a hablar del futuro,  pidió que nunca se pierda la sensibilidad ante la corrupción y que no seamos tolerantes con la indecencia. Aseguró que encontraron cifras y encuestas maquilladas y manejadas por tecnócratas.

 “No quiero ser el mejor Presidente de la historia, no me interesa. Lo que quiero es que nuestras instituciones sean las mejores de la historia, que funcionen libres, autónomas y sin injerencia de nadie. Quiero que el presente sea el mejor momento de nuestra historia”. Este fragmento retórico recibió muchos aplausos. Y luego de argumentar que el primer año de su gobierno, fue de la “limpieza democrática” a través de la consulta popular, pasó a dar cifras sobre programas sociales

Y la palabra presidencial se refirió, entre otros temas,  a las ocho  hidroeléctricas, de las que dijo, solo funcionan tres, y al hablar de la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas, aseguró que costó “¡Cinco veces más!. “No descansaremos hasta que devuelvan todo lo robado”  dijo al final de su informe presidencial que transcurrió en medio de encendidos aplausos.

Durante el informe presidencial, dio muchos datos que, venidos desde la más alta jerarquía estatal, saben a verdades porque“Vengo a hablarles con la única manera que sé, con la verdad”.En las circunstancias y entorno de lo dicho, la palabra presidencial fue, sin duda, una denuncia pública de la corrupción imperante en el régimen anterior. Les toca a las autoridades de control actuar en el cumplimiento de la ley.

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