Guayasamín arranca con cautela en el desierto saudí

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RALLY

Arabia Saudita, anfitriona desde 2020, ofrece escenarios monumentales y una logística impecable; sin embargo, el Dakar sigue siendo la prueba de dureza que se impone a hombres, máquinas y equipos desde el primer kilómetro.

El ecuatoriano Sebastián Guayasamín arrancó su duodécima participación en el Dakar.

Fueron más de quinientos kilómetros, divididos entre enlaces y especiales, suficientes para comenzar a separar a quienes llegan con aspiraciones reales, el ecuatoriano Sebastián Guayasamín arrancó su duodécima participación consecutiva en la prueba más exigente del rally mundial con una actuación sobria, pero coherente con la lógica de supervivencia que demanda el Dakar en sus primeras jornadas.

A bordo del vehículo 403, en la categoría SSV, Guayasamín y su copiloto, el español Pol Ros, cerraron la etapa en décimo octava posición. El registro final los dejó a poco más de veintidós minutos del vencedor del tramo, el francés Xavier de Soultrait, una diferencia que, en clave Dakar, no es una sentencia sino una referencia. La organización marcó para el binomio ecuatoriano-español un tiempo ligeramente superior a las cuatro horas.

Guayasamín afronta esta temporada junto a la estructura portuguesa Old Friends, una escuadra que apuesta más por la consistencia que por el golpe de efecto. En una carrera donde los abandonos son casi tan frecuentes como los cambios de liderazgo, esa filosofía suele rendir frutos a largo plazo, aunque no siempre se traduzca en titulares ruidosos durante los primeros días.

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