Febrero, mes de la Lucha contra el cáncer

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AEMPI en conjunto con SOLCA Chimborazo realizaron mesas informáticas.

Cada 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, durante el segundo mes del año asociaciones de pacientes, sociedades científicas, personal médico y todos los actores implicados en el abordaje de esta enfermedad realizan actos y emiten manifestaciones en las que plasman las principales necesidades a las que se enfrentan al respecto.

Durante años, los científicos han buscado soluciones para erradicar, o al menos paliar, esta enfermedad que se manifiesta de muy diversas formas. La cirugía, la quimioterapia o la radioterapia han mejorado la vida de muchos pacientes, pero aún hay quien rechaza o desarrolla resistencia a los tratamientos.

Entidades como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera que este año se debe prevenir el cáncer cervical mediante la vacunación contra el VPH (virus de papiloma humano) y trabajar en la detección y el tratamiento de lesiones precancerígenas para evitar que ese tipo de cáncer aumente.

La OPS considera que el cervical es el tercer tipo de cáncer más común entre las mujeres de América Latina y el Caribe, con una cifra de 72.000 casos diagnosticados, que han generado 34.000 muertes. La vacunación puede reducir ese tipo de cáncer si es que se aplica a las niñas de entre 9 y 14 años, edad en la cual la vacuna es más efectiva. Según la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (SOLCA) en el país el cáncer más común en las mujeres es el de la tiroides, con el 42,5%, le sigue el de mama con 41,8%, de piel 37,8% y del cuello uterino el 19,1%. En el caso de los hombres, el de la próstata es el más común y alcanza al 55,7% de personas, a continuación, y en un porcentaje muy parecido al de las mujeres, sigue el cáncer de piel con el 37,1%, el de estómago 18% y linfomas 16,2%. SOLCA trabajó esta estadística con base en estudios efectuados en las provincias de Pichincha, Guayas, Manabí, Azuay, Loja y El Oro.

Al igual que las enfermedades catastróficas, el cáncer se previene bajo condiciones básicas, como por ejemplo no fumar, ya que se considera al tabaco como el principal causante de cáncer a los pulmones. El alto consumo de alcohol es otra de las causas para desarrollar cáncer al hígado, páncreas, estómago, etc. Y también existen factores que conviene tener en cuenta porque contribuyen a evitar el aparecimiento de enfermedades; es el caso de la actividad física o la ingestión de alimentos ricos en fibra, frutas, verduras, etc. La comunidad científica ha desarrollado grandes avances para erradicar algunos tipos de cáncer, pero el cuidado personal es fundamental.

La inmunoterapia ha ganado protagonismo en las últimas décadas, un método que aprovecha el sistema inmunitario -el ejército de células, tejidos, proteínas y órganos que defiende al cuerpo y lo mantiene sano- para combatir el cáncer de manera más eficaz. «En este sentido, se están realizando pruebas con inhibidores de ‘checkpoints’, que bloquean el mecanismo que usan las células cancerosas para desactivar el sistema inmune; anticuerpos biespecíficos que, por un lado, atacan al tumor y, por otro, estimulan al sistema inmunológico; y las células CART, que son linfocitos modificados genéticamente para que ataquen directamente al tumor y no a otras dianas», explicó para un estudio el Francesc Bosch, jefe del departamento de hematología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona.

Los inhibidores de ‘checkpoints’ funcionan en tumores como el melanoma, cánceres de pulmón, renales o en el linfoma de Hodgkin, mientras que las terapias CART «han demostrado una alta eficacia en algunos cánceres de la sangre como la leucemia linfoblástica aguda, el linfoma y el mieloma múltiple», explica Álvaro Urbano, coordinador del Grupo Español CAR y a la vez director del Instituto de Hematología y Oncología del Hospital Clínic de Barcelona.

«Actualmente, existen numerosos inhibidores de ‘chekpoint’ y anticuerpos bi-específicos, pero por ahora solo hay dos tipos de terapias CART aprobadas por las autoridades sanitarias a nivel mundial. También hay otros en forma de ensayo clínico, y algunos centros universitarios están diseñando sus propias CART», señala Bosch. En España, de momento, solo hay una terapia aprobada y se está a la espera de la aprobación de una segunda. Esta terapia consiste en extraer sangre del paciente y, en un laboratorio, separar los linfocitos T -un tipo de glóbulos blancos que ayudan a destruir antígenos o sustancias extrañas- y modificarlos genéticamente para que reproduzcan unas proteínas llamadas CAR. Estas proteínas son las que luego ayudarán a reconocer ciertas sustancias de las membranas de las células cancerosas. Una vez dentro del organismo, las células CART se multiplican, detectan fácilmente los antígenos específicos de las células tumorales y, si todo va bien, las destruyen.

Positivos, no infalibles

Las terapias CART ofrecen perspectivas optimistas, pues pacientes cuyo pronóstico era de solo unos meses de vida han alargarla hasta más allá de 24 meses. El 50% de los pacientes a los que se ha aplicado siguen sin responder al tratamiento. El Ministerio de Sanidad ha redactado un Plan Estratégico de Terapias avanzadas, referido a las terapias CART. «El siguiente paso es alcanzar un consenso con las comunidades autónomas para definir qué centros podrán administrarlas», explica Urbano.

Todos estos métodos suponen el inicio de las terapias personalizadas, aunque no sustituyen a tratamientos previos como la quimioterapia o la radioterapia. Se trata de vías complementarias para atacar a la enfermedad cuando otros métodos son insuficientes.Se ha descubierto la punta del iceberg, pero los expertos advierten de que todavía faltan muchos aspectos por estudiar para alcanzar la eficacia total de los tratamientos, que es el objetivo final. Aún así, los avances demostrados animan a pensar que la ciencia está cada vez más cerca de conseguir que millones de personas puedan dejar de vivir «en la sombra del cáncer”. (13)

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