“Quédense en sus casas. Estamos en una guerra”. Con esa frase, el ministro del Interior, John Reimberg, advirtió a la ciudadanía sobre la entrada en vigencia del nuevo toque de queda dispuesto por el Gobierno como parte de la estrategia para enfrentar al narcotráfico y a los grupos delictivos.

La medida regirá del 15 al 31 de marzo, entre las 23:00 y las 05:00, y se aplicará en las provincias de Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y El Oro, territorios identificados por las autoridades como zonas de alta incidencia criminal.
Según explicó el funcionario, el país atraviesa una “confrontación abierta” con estructuras del crimen organizado que operan principalmente en horarios nocturnos. La restricción busca reducir la movilidad en la madrugada para impedir el traslado de armas, drogas y explosivos, así como prevenir ataques y facilitar operativos focalizados.
Durante el horario establecido, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas intensificarán los controles en vías, barrios y puntos estratégicos. Solo podrán circular personas que justifiquen actividades laborales, médicas o emergencias debidamente comprobadas.
Reimberg insistió en que no se trata de una recomendación, sino de una necesidad operativa para recuperar el control territorial. “Es fundamental que permanezcan en sus casas”, reiteró, al tiempo que subrayó que el éxito de la medida dependerá tanto de la acción de las fuerzas de seguridad como del cumplimiento ciudadano.
“Estamos en un momento crítico. Necesitamos que la gente se proteja y que nos permita actuar”, concluyó el ministro, en un mensaje directo a las provincias que enfrentarán la restricción nocturna en los próximos días.










