Labora con entusiasmo en su taller artesanal en el cantón Guano

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Gerardo Vicente Pilco junto a sus hijos en el taller de cocinas

Es padre y madre para sus hijos, laboró en varias ciudades del país y hoy construye cocinas en el cantón Guano.

Todo esfuerzo permite salir adelante, “Se vive entre caídas y levantadas, es mejor trabajar con entusiasmo y honradez”, señaló Gerardo Vicente Pilco Zumba, tiene 78 años y es  artesano en el cantón  Guano.

Nació en la loma de Ulpán en Penipe, estudió parte de la primaria en la escuela Julio Román, sus profesores fueron; Heleodoro Guevara, Efrén Haro, Vicente Silva y Gonzalo Valle.

Por pedido de su hermano Gabriel, se trasladó a Quito siendo adolescente, le ofreció apoyar en sus estudios para concluir la primaria, pero aquello no sucedió por varias circunstancias.

Es hijo de José Pilco y Margarita Zumba y sus hermanos: son: Gabriel +, Moisés, Cruz, Mercedes +, Dolores, Teresa, Carmen y Mariana.

Laboró en  Quito y Guayaquil, su primer trabajo fue vendiendo helados en El Ejido, luego entró de salonero en un restaurante en la Rocafuerte, después en la Universidad Católica, en el área de comida, le ayudó el padre Luis Orellana quien le llevó a la Compañía de Jesús como sacristán.

Laboró también en el colegio de los Jesuitas, pero allí pasó una serie de anécdotas que se recuerda con si fuera hoy, porque recibió una agresión de un religioso, causa por la que se retiró.

Trabajaba para mantener a sus padres, nunca dejó de apoyarles con algún recurso que podía conseguir de su trabajo.

No le gusta molestar a su familia, su vida es libre y de aventurero, apoyó a varios sobrinos con voluntad y sacrificio.

Sufrió mucho, porque no conseguía trabajo, le tocó dormir en los portales y alimentarse de la buena  voluntad de las personas.

Regresó a colaborar con los religiosos, especialmente con Luis Chacón, en el convento de La Merced, permaneció 2 años,  elaboraba las hostias, allí aprendió a valorar la ausencia de sus padres que vivían en Penipe.

Laboró por 4 años en  el área de la comida en el Palacio Legislativo; después en Club Social Universitario, allí permaneció un año, trabajó también en la cocina de la Facultad de Jurisprudencia.

Se fue a Guayaquil, pero allí casi perdió la vida, pasó a trabajar en el Oriente en la empresa de té; son sus hijos; Vicente, José, Diego y Liliana, están en España, Penipe y Guano.

Explica que la necesidad es mejor que la Universidad, aprendió la mecánica de cocinas solamente observando, tiene ya 15 años en esta actividad.

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