El sueño mundialista ya se organiza para los ecuatorianos

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MUNDIAL

Ir a un Mundial es cruzar fronteras, sumergirse en otra cultura, compartir calles y estadios con compatriotas desconocidos que, por noventa minutos, se convierten en familia. Es cantar el himno con la voz rota, vestir los colores del país con orgullo y sentir que la distancia se acorta cuando rueda la pelota.

Faltan pocos meses para el Mundial.

Con esa idea en la cabeza, los hinchas ecuatorianos ya comenzaron a organizar el viaje para acompañar a la Selección en el Mundial de 2026. Aunque la cita aún parece lejana en el calendario, la planificación ya está en marcha. El torneo se disputará en Estados Unidos, con sedes también en México y Canadá y la expectativa de vivir una Copa del Mundo en un país con infraestructura de primer nivel ha activado a la afición de la Tri.

El objetivo es estar presentes en los tres partidos de la fase de grupos y convertir cada estadio en una extensión del país. Pero el entusiasmo no alcanza por sí solo. Viajar a un Mundial exige una organización minuciosa y una mirada realista sobre los costos, los tiempos y la logística. Pasajes, alojamiento, transporte interno, entradas y trámites migratorios forman parte de un rompecabezas que se arma con meses de anticipación.

“Evidentemente, es un evento que suena caro, costoso, pero considero que la mejor inversión es la que se hace en uno mismo, y lo bacán es vivir la fiesta”, explica Ricardo Carrasco, miembro organizador de la barra nacional de la selección ecuatoriana.

Estados Unidos es un país caro y extenso, con sedes separadas por miles de kilómetros. Elegir dónde alojarse, cómo moverse y qué partidos priorizar será importante para que la experiencia no se convierta en una carrera entre aeropuertos y autopistas.

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