CONMEMORACIÓN
Cada 5 de enero, en Ecuador se conmemora el Día del Periodista Ecuatoriano, una fecha que no solo reconoce la labor informativa, sino que también recuerda el alto costo que ha implicado ejercer el periodismo en contextos de presión política, violencia y censura. Hay varios ejemplos de censura y hasta periodistas muertos en los últimos años, sobre todo, durante la presidencia de Rafael Correa y en Venezuela bajo el mandato de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

El país registra casos emblemáticos de periodistas que perdieron la vida por su trabajo. Fausto Valdiviezo, asesinado en 2013 en Guayaquil, había denunciado hechos de corrupción y violencia, convirtiéndose en un símbolo de los riesgos del oficio. A este hecho se suma uno de los episodios más dolorosos para el periodismo ecuatoriano: el secuestro y asesinato del equipo de diario El Comercio —Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra— en 2018, mientras realizaban una cobertura en la frontera norte.
En años recientes, la violencia política también cobró la vida de comunicadores reconocidos. Fernando Villavicencio, periodista de investigación que denunció redes de corrupción y crimen organizado, fue asesinado en 2023, un hecho que conmocionó al país y evidenció la estrecha relación entre periodismo, poder y violencia. Ese mismo año, el periodista Pedro Briones fue asesinado en Esmeraldas,
Periodistas como Emilio Palacio enfrentaron procesos legales, condenas y el exilio tras publicar artículos críticos al poder.
A nivel regional, la presión política sobre el periodismo también ha sido evidente durante el chavismo y la presidencia de Nicolás Maduro en Venezuela, donde numerosos comunicadores han sido encarcelados, forzados al exilio o silenciados. Periodistas como Roland Carreño, Gabriel González y Nicmer Evans han sido detenidos por razones políticas, mientras que otros, como Luis Carlos Díaz, fueron arrestados y sometidos a procesos judiciales tras investigaciones críticas.








