
Por: Eduardo Diaz A.
Hay que saber interpretar el estado de ánimo de la sociedad, porque cuando se pierde la confianza ciudadana, se pierde también legitimidad. Para una mejor comprensión de este artículo, tenemos necesariamente que mirar más o menos 1.500 años atrás. Si, cuando Flavius Petrus Sabbatius Iustinianus, más conocido como Justiniano I El grande, gobernó desde el 527 hasta el 565 d.C, y realizo importantes reformas, recuperatio Imperii, o “restauración del imperio”, lo que equivaldría en la actualidad, a la tan necesaria “restauración del estado”.
Justiniano, indudablemente se dio cuenta que la columna vertebral de la sociedad se centra el equilibrio de la justicia y la paz social, por ello, uno de sus más impresionantes legados fue la compilación uniforme del derecho romano en la obra del Corpus Iuris Civilis, que todavía es la base del derecho civil de muchos estados modernos.
Cuando me refiero a <recuperar el m2 de la justicia>, lo hago en referencia a restaurar el Estado de Derecho, con “Gobernanza judicial positiva”, es decir, con un enfoque que busque la paz social, la transparencia, la responsabilidad, la ética pública, la inclusión y la sostenibilidad, los elementos primarios de gobernanza judicial; instituciones eficientes, procesos transparentes, normas claras y actores que activen los mecanismos de participación para fomentar el control de lo público.
Ecuador requiere y, con urgencia abrir el libro de “making democracy work” <hacer que la democracia funcione>, para que desde el civismo y la participación se deje huella en la gestión humanista y para que el “metro cuadrado de justicia” sea la columna vertebral de la administración pública, distribuida de manera equitativa y no se centre en el poder o el interés del gobierno de turno. El nuevo paradigma no debe centrarse solo en cómo se aplica el derecho, sino en la gobernanza judicial como forma práctica que nos conduce a ella.





