El actual presidente oficializó su candidatura y presentó el equipo que lo acompañará en marzo. Con respaldo institucional y cuestionamientos en el frente judicial, la elección en la Federación Ecuatoriana de Fútbol se perfila como una disputa que traerá polémica.

La carrera por la presidencia de la Federación Ecuatoriana de Fútbol entró en una fase decisiva. En un escenario atravesado por recursos legales, interpretaciones normativas y un debate aún abierto sobre la legitimidad del proceso, Francisco Egas oficializó su candidatura para las elecciones de marzo.
El anuncio fue, en términos políticos, una declaración de fuerza. Egas sostuvo que su proyecto cuenta con el respaldo mayoritario del padrón electoral y con el aval de los organismos rectores del fútbol internacional. El actual mandatario basa su postulación en la vigencia de la normativa que rige desde 2023, argumento que considera suficiente para legitimar su continuidad. A ello suma una carta de la FIFA que, según su entorno, respalda el proceso en curso.
También se menciona el acompañamiento institucional de la CONMEBOL. Recursos, interpretaciones contrapuestas y cuestionamientos sobre la gobernanza han marcado la agenda en los últimos meses. En ese escenario, la candidatura de Egas representa la continuidad de una gestión y la defensa de un modelo administrativo que ha sido objeto de críticas.
La nómina presentada por Egas combina figuras de distintos perfiles, en un intento evidente por mostrar amplitud y cohesión, en la vicepresidencia aparece Selim Fernando Doumet Herzog; y como vocales fueron inscritos Carlos Checrallah Manzur Sandoval, Amílcar Mantilla, Omar Estupiñán, Rodrigo Espinosa, Santiago Barragán, María Sol Muñoz y Marlon Granda










