Mg. Roberto Camana-Fiallos

El primer efecto irreversible es el cierre de centros e instituciones educativas, es decir; trasladando las clases presenciales a una formación on line o a distancia. Pero, actualmente
los profesores de varios países estamos experimentando lo que nunca imaginamos iba a ocurrir, en continuar con nuestras labores académicas desde la casa e interactuar con los estudiantes.

La incertidumbre se apodera de nosotros los profesores cada día, que avanza la cuarentena; se va perdiendo gran parte del aprendizaje conseguido en clases presenciales. Este efecto, ya comenzamos a sentir, asignaturas planificadas sufren retrasos y cambios; por ejemplo, reducción de la hora de clase; por unos cuantos minutos menos a través de la computadora o wasap, inasistencia de estudiantes por falta de un buen acceso o por el uso de computadoras obsoletas.

Un reciente artículo publicado en Journal of Labor Economics del profesor Joshua Goodman (de la Universidad de Harvard), menciona que “el aprendizaje es mayor en clases presenciales que on line”. Además, advierte “sobre todo en estudiantes rezagados requieren más refuerzo, de forma personal e individualizado”. El efecto negativo, que
traería, sino se toman decisiones de aprobar el año lectivo, es decir que los todos alumnos aprueben sin importar las calificaciones obtenidas.

Aparte del apresuramiento de lunes a viernes, y preocupado en cumplir las actividades académicas a cabalidad; esperar que aparezcan los estudiantes desde las pequeñas edades en videoconferencia, es común estos días. Una clase de quince minutos a niños de inicial,
como si se trataran de estudiantes universitarios; es perder el control al menos uno se aburre, se distraen con facilidad, se reniegan al estar sentado al frente de la computadora o un celular viendo a su profesor.

Esto provoca un efecto de angustia en los profesores, de no poderle ayudar en las actividades como se harían en clases presenciales, ni tampoco realizar correctivos necesarios para que presten atención, es simple hay alguien más que les están mirando; son padres y madres de familia. Porque una palabra sin intensión provocada por la ansiedad que vivimos; podría dar una mala impresión del profesor.

Finalmente, la crisis sanitaria que estamos viviendo ahora, no hay otra alternativa que la formación on line, en circunstancias actuales es mucho más flexible. Además, experimentamos clases por internet para los más pequeños, nunca visto en nuestro entorno por cuanto es solo presencial; esperemos que esta experimentación se pueda obtener las mejores experiencias y logremos ser productivos en el desempeño docente on line.

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