En esta semana (el 5), fue el Día del Periodista Ecuatoriano, una fecha que rinde homenaje a la labor de los comunicadores y conmemora la circulación del primer periódico del país, en 1792, “Primicias de la Cultura de Quito”, fundado por Eugenio Espejo. En su honor, en 1992, el Congreso Nacional decretó el 5 de Enero como el Día del Periodista Ecuatoriano.
Rindamos homenaje a quienes, por servir comunicacionalmente a la comunidad, han ofrendado inclusive su vida, víctimas de sociedades o gobiernos despóticos, en unos casos o del crimen organizado, del terrorismo, del secuestro, de presiones, intimidaciones, de prisión injusta o en los campos de batalla de facciones en guerra.
En este contexto, bien vale también que rindamos homenaje a Fernando Villavicencio, el periodista que, más allá de su incursión en la política, fue el luchador incansable, valiente, temerario, dispuesto a levantar la bandera de la unión contra los corruptos, contra las estructuras delictivas enquistadas en la política que han hecho tanto daño al Ecuador; periodista dispuesto a ofrendar su vida por la patria. Esta leyenda del periodismo, este héroe nacional en toda la dimensión de la palabra que no tenía miedo a la muerte que, en una computadora, su campo de batalla, denunciaba valientemente la corrupción en Ecuador, pese a las constantes amenazas, premonitoriamente había afirmado “una lucha frontal, a morir, en contra de las mafias” como parte de su lucha periodística. Y esas mafias lo mataron primero. Hoy, su figura inmortal se yergue en medio del caos reinante en un país amenazado por enemigos externos e internos. Su palabra continúa motivando, resonando en los cuatro puntos cardinales de la patria en pro de los valores fundamentales como la justicia, la democracia, la transparencia, los derechos humanos; su mensaje inmortal trasciende su propia vida y logra inspirar a generaciones presentes y futuras.
Como un homenaje al Periodismo Ecuatoriano, reproducimos un fragmento de la Declaración de Chapultepec, adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión celebrada el 11 de marzo de 1994 en México: “Solo mediante la libre expresión y circulación de ideas, la búsqueda y difusión de informaciones, la posibilidad de indagar y cuestionar, de exponer y reaccionar, de coincidir y discrepar, de dialogar y confrontar, de publicar y transmitir, es posible mantener una sociedad libre.”






