La estabilidad institucional de Barcelona Sporting Club está en juego, Antonio Álvarez, presidente del club torero, fue detenido en el marco de una investigación penal.

El hecho, coincide con una etapa del calendario competitivo, obligó a la dirigencia a activar los mecanismos estatutarios para garantizar la continuidad administrativa, días después de la Noche Amarilla, el escenario cambió.
El foco pasó del espectáculo y la expectativa por la temporada a una crisis institucional que amenaza con proyectar consecuencias.
La Fiscalía General del Estado confirmó que la detención del dirigente se enmarca en un proceso denominado Caso Goleada, una investigación que examina la posible existencia de una estructura vinculada a delitos de delincuencia organizada, presunto lavado de activos y defraudación tributaria.
En este expediente figura el nombre del titular del club y el de sus hermanos, entre ellos el actual alcalde de Guayaquil y otros involucrados que estarían siendo investigados por su presunta participación en operaciones financieras irregulares, la Policía ejecutó allanamientos simultáneos en distintos puntos de la provincia del Guayas.
En dichos procedimientos se incautaron dispositivos electrónicos y sumas considerables de dinero en efectivo, elementos que ahora forman parte de la cadena de custodia dentro de la investigación fiscal. Frente a la detención del presidente, Barcelona actuó para evitar un vacío institucional.
En apego a sus estatutos internos, el directorio designó como autoridad subrogante a Miguel Montalvo Arias, quien asumió de forma temporal las funciones ejecutivas del cargo.










