Derroche versus austeridad

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editorial

El término austeridad, generalmente no entra en el lenguaje de los gobernantes especialmente tercermundistas y “revolucionarios”. Suelen sentirse mejor con los antónimos: derroche, despilfarro, desenfreno en el gasto excesivo, superfluo, con frecuencia, innecesario. Y de esta política de malgastar el dinero de los contribuyentes no están libres ciertos los gobernantes seccionales. Hay muchos y pintorescos casos de este tipo de derrochadores de poca monta.

Veamos algunos casos del más grande derroche del siglo XXI, sin que su enumeración y jerarquización tenga que ver con montos, prioridades y  otras connotaciones de orden cuanticualitativo. 

Hubo derroche en la adquisición de dos aviones para los innumerables viajes presidenciales a recibir doctorados honoris causa prefabricados;  hubo derroche en las 523 sabatinas a un costo millonario cuando con austeridad pudo bastar una mesa, unas cuantas sillas y un par de micrófonos en una transmisión desde el Salón Amarillo de Carondelet; hubo derroche en la construcción de la sede de la Asamblea Constituyente en Montecristi, hoy semiabandonada; con austeridad  los asambleístas bien pudieron sesionar  en el histórico y funcional palacio legislativo. Hubo derroche en la creación de 15  ministerios, causantes de la obesidad del Estado, uno de ellos el inefable Ministerio del Buen Vivir, uno de cuyos objetivos  era esta perla: “Garantizar la soberanía y la paz, profundizar la inserción estratégica en el mundo y la integración latinoamericana”

¿Puede considerarse también derroche  la creación de la La Universidad  pública de Investigación de Tecnología Experimental Yachay, situada en Ciudad del conocimiento Yachay?, ¿las escuelas del milenio calificadas como elefantes blancos por el Presidente Moreno que rompieron el tejido social de las comunidades?, ¿la pintoresca estación espacial?, ¿consulta para preguntarle al pueblo sobre peleas de gallos, toros, juegos de azar, etcétera?, ¿la promoción turística   “All You Need Is Ecuador” a un costo de $ 44,1 millones? ¿la construcción de aeropuertos en lugares innecesarios?

¿A más  de corrupción, hubo derroche en los  cinco proyectos emblemáticos del sector petrolero: la Refinería de Esmeraldas; la Refinería del Pacífico, en Manabí, que no se construyó; el Poliducto Pascuales-Cuenca; la Terminal Marítima Monteverde, en Santa Elena; y la planta de gas de Bajo Alto, en El Oro? ¿Hubo derroche en las hidroeléctricas Coca Codo Sinclair, Toachi Pilatón, Sopladora, carreteras, IESS, edificios de la función judicial, etc?.  Al fin y al cabo, contaron para derrochar la mayor cantidad de recursos en la historia del país.

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