El cierre del año encuentra a Emelec en una compleja coyuntura institucional, disputas internas, cuestionamientos a la actual dirigencia y un escenario legal que afecta al club. En ese contexto, el presidente Jorge Guzmán dio la cara, ratificó su continuidad al frente del Bombillo y elevó el tono frente a lo que considera una ofensiva organizada para desestabilizar su administración.

La intervención pública del principal directivo azul se produjo este martes 30 de diciembre, en la antesala de una audiencia ante el Ministerio del Deporte. En dicha instancia, la cartera de Estado analizará la validez de la inscripción del actual directorio de Emelec, proceso impulsado por el dirigente opositor Carlos Javier Puga.
El resultado de esa revisión podría tener implicaciones en la gobernabilidad del club, que atraviesa un período de alta sensibilidad política y administrativa. Con evidentes secuelas físicas tras una reciente operación en la garganta, Guzmán tomó el micrófono y, pese a la voz afectada, se mostró firme en su postura.
Desde su óptica, el directorio que encabeza ha sido objeto de ataques constantes desde el inicio de su mandato, pese a haber sido electo con un respaldo amplio de los socios. El presidente subrayó que, los cuestionamientos son agravios personales y campañas de descrédito que, según afirmó, erosionan la legitimidad de su gestión.
En su discurso, Guzmán remarcó que ha transcurrido casi un año desde las elecciones y que, aun así, persiste un clima de confrontación que no se pega con el mandato otorgado por la masa societaria. A su juicio, la voluntad expresada en las urnas fue clara y contundente, pero no resultó suficiente para quienes, desde distintos frentes, continúan promoviendo un escenario de inestabilidad institucional, el titular del Bombillo fue categórico al descartar cualquier posibilidad de renuncia.










