Un incendio forestal de gran magnitud mantiene en alerta al cantón Baños de Agua Santa, donde las llamas se han propagado rápidamente debido al viento y a la sequedad de la vegetación. Ante la emergencia, los Bomberos de Riobamba viajaron hasta Baños para ayudar, reforzando las labores de control del fuego y la protección de la población.

Un contingente de 12 uniformados riobambeños altamente capacitados en incendios forestales llegó al lugar y se sumó a la intervención de equipos locales y otras instituciones de emergencia.
Su despliegue oportuno ha sido fundamental para contener el avance de las llamas y evitar que se acerquen a zonas pobladas y áreas de alto valor ecológico. El combate del incendio se ha visto dificultado por la topografía accidentada de la región y las condiciones climáticas adversas.
Sin embargo, los bomberos han implementado estrategias técnicas y coordinadas para atacar los focos activos, prevenir la reactivación de las llamas y proteger la flora y fauna de la zona. Su presencia en el terreno refleja disciplina, experiencia y compromiso con la vida de las personas y la conservación del ecosistema.
Además de apagar el fuego, los equipos trabajan para establecer perímetros de seguridad y evaluar los riesgos para viviendas cercanas, carreteras y áreas recreativas. La coordinación interinstitucional ha permitido reforzar las zonas más críticas, garantizando una respuesta más efectiva frente a un incendio que amenaza con expandirse rápidamente.
Las autoridades locales hicieron un llamado enfático a la ciudadanía para no acercarse al área afectada y reportar cualquier emergencia a través de la línea única 9-1-1. Se recomienda también mantener precaución ante la presencia de humo denso, ceniza y posibles desprendimientos de ramas en el bosque.
Este despliegue de los Bomberos de Riobamba, quienes viajaron especialmente hasta Baños para apoyar, refleja la solidaridad y la vocación de servicio interprovincial que caracteriza al cuerpo de bomberos ecuatoriano.
Mientras las llamas continúan, los brigadistas mantienen operaciones permanentes, enfrentando riesgos constantes para garantizar la seguridad de los habitantes y minimizar los daños al entorno natural.









