Además de pillos, desalmados.

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¿Cómo calificaría usted a una persona que goza de juventud, salud y comodidades, capaz de arrebatar, de robar a un moribundo $ 10, los únicos que tiene para comprar medicina? ¿Puede haber seres humanos de esta calaña, además de pillos, crueles, desalmados?

Pues, sí. Esta clase de individuos inhumanos, desnaturalizados lamentablemente, abundan en nuestra sociedad, en las calles, en los mercados, en la administración pública, con las debidas excepciones. Para muestra, basta un botón. Un alto funcionario del IEES de cuyo nombre nadie quiere acordarse, estaba a punto de cerrar el “negocio de su vida”: la compra de mascarillas sanitarias de tanta urgencia en estos días; y lo iba a hacer por más de 10 dólares por unidad, pues el valor normal de mercado es de $ 1,50 y esa rata de alcantarilla lo estaba negociando a 12 dólares. Naturalmente esa diferencia de precio le significaba un ingreso de unos cuantos millones a sus bolsillos carroñeos que estaban listos a asestar un duro golpe a la salud del pueblo.

Si en la tragedia de Manbí y Esmeraldas, por el terremoto que asoló esas bellas provincias, una gavilla de delincuentes oficiales se llevaron sin el menor escozor de su negra conciencia, millones de dólares llegados desde la solidaridad nacional y mundial, destinados a la reconstrucción y a aliviar la  dura y trágica situación de los damnificados, no es difícil que en las circunstancias actuales  de la destrucción nacional por la pandemia de Covid-19, nuevos delincuentes oficiales, experimentados y sagaces se carguen con el santo y la limosna; y  que vayan a generar las leyes que para el efecto se promulguen. Y así como se dijo que no importa que se roben, con tal que se haga obra, es posible que también hoy, el pueblo aletargado, alienado de demagogia barata y grandilocuente  a la que se acostumbró durante diez años, no se inmute ni se conmueva ante esa posible asquerosa realidad.

Esa actitud del “alto funcionario” del IESS es tan o más infame como la que se dio en Guayaquil, donde se exigía dinero a los deudos para entregar los cadáveres. En ambos casos comerciaban con la muerte y el dolor. En ambos casos,  estos cafres, además de pillos, eran desalmados.

1 COMENTARIO

  1. La Noticia salió a la luz por un descuido del ladrón, más no porque los encargados de averiguar en este caso los medios de comunicación investigan y cuando salen noticias como esta difunden comentarios repetidos que se indignan y bla bla bla pero aquí la pregunta del millón ya entrevistaron llamaron a saber de voces de las autoridades competentes a saber si el ladrón los complices y encubridores ya están a manos de la justicia porque la leyes son para eso y es más con un gobierno tan dechado de verdad y justicia ya deberían ha ser salido los nombres de esta banda de vulgares rateros y cuantos años les dieron que paso con ese negocio se hizo o no eso sería lo importante saber para nosotros los ciudadanos no el bla bla bla que todos conocemos .
    Y en los gobiernos locales hay investigación de la realidad de como se manejan las cosas en estos días o esperan que alguien se le baya de las manos y se delaten para que ustedes pongan los mismos comentarios pobres mediocres sin un claro trabajo realizado por esclarecer la realidad.

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