Se gobierna con, no en contra

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Por: Salvatore Foti

Ecuador necesita hoy más que nunca líderes capaces de trabajar con la gente, con las instituciones y con los sectores sociales y económicos, para enfrentar juntos los graves problemas del país: criminalidad, desempleo y un deterioro generalizado.

Pero lo que tenemos es un Gobierno que paraliza obras, cuestiona gestiones y actúa en contra de quienes sí están trabajando. Un ejemplo es el conflicto con el Alcalde de Guayaquil. El Ministerio del Ambiente detuvo una obra clave en Los Ceibos, una obra que daría respiro a la ciudad, pero se ha preferido cuestionarla y paralizarla. Todo indica que hay más animosidad personal que razones técnicas.

Lo mismo sucede con el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, señalado por ese mismo Ministerio por supuestamente no manejar bien la emergencia que, desde el 10 de julio, deja a barrios del sur sin agua. Mientras el Municipio trabaja sin descanso para restablecer el servicio, el Ministerio solo critica y no actúa, cumpliendo con un rol eminentemente político más que técnico y operativo.

Este Ministerio del Ambiente, que antes entregaba permisos para explotar zonas protegidas, hoy se presenta como intransigente y conflictivo, dando a entender que la política del actual Gobierno es berrinchuda y peleona. No construye, no dialoga, no aporta.

Que con esa misma efectividad y lucidez se hubiesen puesto a trabajar cuando nos dejaron a oscuras por 14 horas diarias, o que con esa misma determinación trabajasen para combatir la criminalidad que ya ha destruido la economía y las vidas de miles de familias ecuatorianas. Pero la verdad es que les encanta, a quienes nos gobiernan, que todo esté mal, que nadie sobresalga en medio de tanta mediocridad. Por ende, cualquier obra hecha por “su competencia” debe ser boicoteada, por exponer la falta de capacidad y liderazgo de ese Ejecutivo.

Esperemos que pronto haya un cambio de ruta y que llegue, por fin, la madurez que haga entender al mandatario que se gobierna con, no en contra.

Seguir gobernando con ese estilo a la larga no arrojará resultados positivos para el país, que está cediendo demasiados espacios al autoritarismo y a la prepotencia.

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Flamengo con pulsaciones aceleradas antes de la final de la Copa Libertadores frente a Palmeiras y con una previa con un espectáculo paralelo, un retrato fiel de una hinchada que no conoce límites para hacerse sentir. Las calles cariocas se tiñeron de rojo y negro. Bombos, bengalas, cánticos que retumbaban entre los edificios y un clima de fervor que anunciaba que no sería un día cualquiera.

Una marea roja previa a la final

LIBERTADORES Flamengo con pulsaciones aceleradas antes de la final de la Copa Libertadores frente a Palmeiras y con una previa con un espectáculo paralelo, un