Día Internacional del Niño

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Con ocasión del Día Internacional del Niño es bueno recordar que varios documentos consagran los derechos de la infancia en el ámbito internacional, entre ellos la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño. Y por supuesto, en el ámbito nacional la Constitución ecuatoriana vigente establece algunas precisiones respecto  a asegurar el ejercicio pleno de sus derechos en términos de integridad física y psíquica, de salud integral y nutrición, de educación, cultura, deporte y recreación; de seguridad social, del disfrute de la convivencia familiar, del respeto a su libertad y dignidad, de su desarrollo integral  “entendido como proceso de crecimiento, maduración y despliegue de su intelecto y de sus capacidades, potencialidades y aspiraciones, en un entorno familiar, escolar, social y comunitario de afectividad y seguridad”

Estas son declaraciones y normas de derechos infantiles considerados inalienables e irrenunciables, es decir, que nadie puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia.  Sin embargo, la realidad, lamentablemente, nos muestra un panorama deprimente: subsiste el trabajo infantil a causa de la pobreza, hay escasez y mala calidad de muchas infraestructuras escolares, a excepción de las no muy numerosas escuelas del milenio; desmotivación e insuficiente preparación de docentes, violencia intrafamiliar, patrones culturales, permisividad social, desnutrición, etc.

Ciertamente que desde el sector oficial se han hecho esfuerzos significativos en el reconocimiento y respeto de los derechos infantiles; sin embargo, como el mismo sector lo afirma, está mucho por hacerse todavía. Ojalá que las nuevas generaciones culturales y políticas sigan abriendo espacios para que los derechos de su “majestad el niño” vayan penetrando cada vez más en la conciencia colectiva. Porque el Día del Niño es mucho más que una fecha en el calendario. Es un llamado a proteger, educar y amar a quienes representan la esperanza del mundo. Los niños y niñas tienen derecho a crecer en libertad, rodeados de respeto, seguridad y amor. Cuidar de ellos es responsabilidad de todos.

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Flamengo con pulsaciones aceleradas antes de la final de la Copa Libertadores frente a Palmeiras y con una previa con un espectáculo paralelo, un retrato fiel de una hinchada que no conoce límites para hacerse sentir. Las calles cariocas se tiñeron de rojo y negro. Bombos, bengalas, cánticos que retumbaban entre los edificios y un clima de fervor que anunciaba que no sería un día cualquiera.

Una marea roja previa a la final

LIBERTADORES Flamengo con pulsaciones aceleradas antes de la final de la Copa Libertadores frente a Palmeiras y con una previa con un espectáculo paralelo, un