El volcán El Reventador presentó nuevas emisiones de gases y ceniza que alcanzaron entre 700 y 800 metros sobre el nivel del cráter, según el informe más reciente del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, correspondiente al monitoreo realizado entre el 7 y el 8 de marzo de 2026.

De acuerdo con el reporte técnico, las condiciones climáticas y problemas en la transmisión de datos impidieron observar directamente la actividad volcánica mediante el sistema de cámaras de vigilancia instalado en la zona. La presencia constante de nubosidad también dificultó la visibilidad del cráter durante gran parte del período de análisis.
No obstante, el monitoreo satelital permitió identificar dos emisiones de gases y ceniza cuyas columnas alcanzaron alturas aproximadas de 700 y 800 metros sobre el nivel del cráter, con dirección hacia el oeste. Estas observaciones fueron respaldadas por reportes emitidos por el Washington Volcanic Ash Advisory Center, que también registró dos emisiones con columnas de hasta mil metros de altura.
El organismo científico informó además que el coloso amazónico mantiene una actividad superficial catalogada como alta y una actividad interna moderada, sin que hasta el momento se evidencien cambios significativos en su comportamiento. Dentro de los parámetros de vigilancia, el sistema satelital MIROVA-VIIRS detectó una anomalía térmica durante las últimas 24 horas, indicador que confirma la presencia de actividad interna en el volcán.
En cuanto a las condiciones meteorológicas, los técnicos señalaron que durante el período evaluado no se registraron lluvias en el área del volcán. Sin embargo, advirtieron que precipitaciones intensas podrían generar la removilización del material volcánico acumulado en los flancos, provocando posibles flujos de lodo y escombros que descenderían hacia los ríos cercanos.
Hasta el cierre del informe, el volcán permanecía mayormente cubierto por nubosidad, lo que continuaba dificultando su observación directa. El Volcán El Reventador se mantiene en nivel de alerta naranja y bajo vigilancia permanente por parte de los especialistas del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, quienes continúan monitoreando su actividad para informar oportunamente a las autoridades y a la población.









