Centro Deportivo Olmedo apuesta por Sixto Vizuete

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El anuncio del regreso de Sixto Rafael Vizuete al banquillo del Centro Deportivo Olmedo es una declaración de intenciones en una prolongada travesía por la Segunda Categoría, la dirigencia del “Ciclón” ha decidido apostar por experiencia y carácter. A sus 65 años, el “Príncipe de Guaytacama”, vuelve a la dirección técnica de C.D. Olmedo.

Sixto Vizuete presentado como nuevo DT de Olmedo.

Olmedo, que alguna vez supo codearse con la élite y escribir páginas memorables en el fútbol ecuatoriano, se encuentra hoy en un escenario que duele a su hinchada.

La Segunda Categoría representa una división deportiva; un territorio áspero, de presupuestos limitados, viajes extenuantes y errores.

Salir de ahí exige estructura, planificación y liderazgo. En ese contexto, el nombre de Vizuete aparece como una figura que combina autoridad y simbolismo.

A sus 65 años, el “Príncipe de Guaytacama”, vuelve a la dirección técnica tras un período vinculado a la gestión institucional en el ámbito formativo.

La elección de Vizuete envía una señal, el club no busca experimentos ni apuestas a ciegas, busca orden, método, recuperar competitividad en un torneo donde el entusiasmo sin disciplina suele evaporarse antes de las instancias decisivas.

El técnico imbabureño no es ajeno a los procesos de construcción; su trayectoria muestra relación con jóvenes talentos y la convicción de que el fútbol se edifica desde la base. Riobamba todavía evoca con orgullo aquellas campañas en las que el club desafiaba a los grandes presupuestos desde la altura y la convicción. Sin embargo, el presente exige realismo.

La Segunda Categoría es una carrera de resistencia, no de velocidad, solo sobreviven quienes logran equilibrar su planificación. En ese sentido, Vizuete representa una figura con ascendencia suficiente para ordenar el camerino y exigir profesionalismo en un entorno donde predominan las limitaciones logísticas.

La misión implica reconstruir confianza, en la hinchada, golpeada por años de frustraciones, en los jugadores, que deben comprender la magnitud de la camiseta que defienden, y en el propio entorno dirigencial, que necesita estabilidad para no repetir errores.

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