La mayor parte de la droga que sale del país no se detecta en casa. En 2025, casi siete de cada diez decomisos de cocaína vinculados a exportaciones marítimas desde Ecuador ocurrieron fuera del territorio nacional. El dato expone una grieta crítica en los controles portuarios, saturados por el volumen de carga, la limitada revisión de escáneres y el alto riesgo de contaminación tras el zarpe.

La cocaína sigue viajando en contenedores que parten de Ecuador y, en la mayoría de los casos, es descubierta cuando el barco ya está lejos.
Las cifras oficiales de 2025 revelan una realidad inquietante: de las 96,1 toneladas de droga incautadas en cargamentos asociados a exportaciones marítimas ecuatorianas, apenas un 33% fue decomisado en los puertos del país, mientras que el 67% restante cayó en terminales de destino, principalmente en Europa.
La proporción no es menor. Refleja una brecha persistente entre el control en origen y la detección en destino, en un contexto en el que Ecuador se ha convertido en uno de los principales puntos de salida de cocaína hacia mercados internacionales.
La droga no siempre se va “limpia” desde los puertos, pero muchas veces tampoco es detectada a tiempo. El mapa de los decomisos muestra una fuerte concentración en Guayaquil y sus alrededores, donde se ubican las principales terminales marítimas del país y donde el movimiento de contenedores es constante.
El Puerto de Aguas Profundas de Posorja, operado por DP World, encabezó el registro de incautaciones en 2025, con 36,1 toneladas de cocaína, más de un tercio del total vinculado a exportaciones desde Ecuador. Le siguió la Terminal Portuaria de Guayaquil (TPG/Inarpi), en la Isla Trinitaria, con 30,7 toneladas.
Entre ambos concentraron más del 70% de toda la droga incautada ese año. Más atrás aparecen Naportec/Bananapuerto, también en la Isla Trinitaria, con 15,8 toneladas, y Puerto Bolívar, en Machala, con 10,8 toneladas.
En contraste, el Puerto de Guayaquil, terminal estatal concesionada a Contecon, reportó apenas 2,7 toneladas incautadas en todo el año. Sin embargo, especialistas y fuentes policiales advierten que el volumen de decomisos no debe leerse de forma lineal.
Los puertos con mayor tráfico de contenedores, más rutas hacia Europa y Estados Unidos y mayor dinamismo comercial son, al mismo tiempo, los más atractivos para las organizaciones criminales que buscan contaminar la carga.
Desde 2024, Ecuador escanea el 100% de la carga exportable que ingresa a los puertos. Cada camión genera múltiples imágenes de rayos X: del vehículo, del contenedor y de la mercancía. El problema no está solo en escanear, sino en interpretar. El país procesa más de 2,5 millones de contenedores al año, lo que equivale a unas 300 operaciones por hora.
El resultado es un volumen de imágenes tan alto que resulta humanamente imposible revisarlas todas con personal especializado.
DATO CRÍTICO
Solo alrededor del 5% de las imágenes escaneadas son revisadas de manera efectiva, según reconoció el Ministerio del Interior.
En 2024, estimaciones del Departamento de Estado de Estados Unidos situaban ese porcentaje en hasta un 15%, pero aún muy lejos de un control integral.
Las imágenes consideradas “válidas” se envían a un centro de mando de Antinarcóticos, donde se priorizan ciertos perfiles de riesgo. El resto queda almacenado, sin una revisión exhaustiva, mientras los contenedores continúan su ruta.




