
Por. Eduardo Diaz A.
La podredumbre de la Asamblea Nacional, no fiscaliza, no legisla, no debate; solo insulta, agrede y posterga. Esta asamblea es de lejos, de las más pobres en argumentación y deliberativa pública y, pasara a la historia, por la recordación como el “hemiciclo del circo”. El discurso vacío, el poder sin control y toda la bufonada, frente al mural de la Patria. ¡Si, el Mural de la Patria! donde la expresión artística de Oswaldo Guayasamín, plasmada en un mural, y que está frente a los legisladores, que guarda la recordación en pinceles sobre las críticas a la democracia y la política.
La representación gráfica tiene un posicionamiento lógico, secuencial y geométrico de fácil comprensión; de manera vertical el cóndor, el sol, las manos y la bandera; y a la derecha, a la altura de las manos la frase de Montalvo, en mayúsculas “DESGRACIADO EL PUEBLO DONDE LOS JOVENES SON HUMILDES CON EL TIRANO”.
La frase de uno de los mejores ensayistas del Ecuador, Juan Montalvo, es la recordación sobre la importancia de la juventud, a actuar con rebeldía contra la tiranía. Dicho lo anterior, es hora de un alto; frente a este impresentable hemiciclo, que no controla, no legisla y no fiscaliza. No podemos, no debemos negociar, tolerar, ni permitir, que quienes nos representan en un curul, vayan solo a la adjetivación de la política, a insultar, difamar y burlarse de la ciudadanía cada día, La Asamblea, se convirtió en un vulgar estercolero, sin debate y sin control.
El poder y la política deben responder con urgencia a la realidad nacional, no a la blasfemia, y al discurso circense que nos tienen acostumbrados; con sus movimientos corporales como ventrílocuos, llenos de discursos que <con apariencia de ser divertidos, confunden, distraen, y hacen humo lo público>. ¡Se disfrazan de políticos, frente al Mural de la Patria! y lo que son es, camastrones que desencantan, que corrompen la institucionalidad, coartan la participación, entre burlas insolentes, discursos sin sentido, y narrativas construidas, para no fiscalizar, <eso no es gobernabilidad, eso es complicidad>.
El poder es efímero, la democracia pende de un hilo, y la protección de los derechos de participación solo está en nuestras manos, con humildad, pero con la valentía necesaria para ser incomodos frente al poder.










