Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón buscando concienciar sobre las enfermedades cardiovasculares. Este año, la premisa de la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) y la Federación Mundial del Corazón (WHF, por sus siglas en inglés) es “25×25”, es decir, trabajar en prevención para reducir un 25% la mortalidad prematura por enfermedad cardiovascular para el año 2025.

En el Día Mundial del Corazón, la WHF lanzó una campaña para garantizar la equidad en la salud del corazón para todos, esta consiste en hacer una promesa con nuestro entorno (familia, amigos, trabajo), bajo la frase … para MI CORAZÓN, para SU CORAZÓN, para TODOS NUESTROS CORAZONES.

Las enfermedades cardiovascualres representan la primera causa de muerte a nivel mundial. Cada año mueren 17,3 millones de personas. Se estima que para el 2030 sean 23 millones.

La alimentación cumple un rol protagonista en el control de los principales factores de riesgo, sobre todo en la lucha contra la hipertensión, enfermedad que en nuestro país tiene una prevalencia de 9,3 por ciento, se espera este año la publicación de una guía de práctica para Ecuador.

Si bien es cierto, los factores de riesgo que se muestran en la infografía son letales para la salud, al hacer algunos cambios en nuestras vidas, podemos reducir nuestro riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. A continuación, Ana Altamirano, Nutricionista de Pasteurizadora Quito, comparte información sobre los cinco nutrientes que tienen los lácteos y le vendrían bien al corazón. Además, explica recomendaciones generales para aprovecharlas de mejor manera.

  • ¿Sabías que los lácteos tienen 5 nutrientes que ayudan a la salud del corazón? Esto debido a que contienen minerales, grasas y proteínas que favorecen a su adecuado funcionamiento y a prevenir enfermedades cardiovasculares.

 NUTRIENTES CLAVES DE LOS LÁCTEOS PARA LA SALUD DEL CORAZÓN

Calcio:

  • Es un mineral clave en la construcción y mantenimiento de huesos y dientes. Se estima que el cuerpo absorbe únicamente entre el 20% y 40% del calcio contenido en los alimentos. Sin embargo, es mejor aprovechado en la leche y en derivados lácteos, ya que su absorción mejora gracias a la presencia de otros nutrientes como la vitamina D.

 

  • En el caso del corazón, el calcio actúa como un cardioprotector, ya que inhibe los niveles altos de presión arterial. Además, favorece a una mayor eliminación de la grasa por medio de la digestión, ya que actúa en conjunto con la proteína. Esto ayuda a disminuir los niveles de colesterol en la sangre.

Magnesio:

  • Este mineral también ayuda a la correcta función del corazón y de los vasos sanguíneos. Esto debido a que actúa junto con el calcio para reducir los niveles de presión arterial elevadas. La principal función del magnesio es reducir las calificaciones de células presentes en las arterias, además de ayudar a mantener la concentración normal de potasio.
  • Cabe destacar que la deficiencia de magnesio también está vinculada a un incremento de las concentraciones de colesterol en sangre, lo cual es un factor de riesgo para el corazón.

Potasio:

  • Así como el calcio, el potasio también desempeña un papel importante en la reducción de la presión arterial en los adultos. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir alimentos ricos en potasio en pacientes con problemas cardíacos para disminuir su riesgo de accidentes cerebrovasculares y otras cardiopatías.
  • El potasio es un mineral que contribuye a la contractibilidad muscular y la transmisión de impulsos nerviosos y es esencial para la actividad eléctrica normal del corazón. Debe estar presente en la dieta de niños y adultos, ya que además de los beneficios descritos anteriormente, su deficiencia ocasiona irritabilidad, debilidad muscular, falta de apetito, insomnio y arritmias.

Proteínas:

  • Las proteínas se encuentran en cada célula del cuerpo y el organismo necesita extraerlas de los alimentos ingeridos para construir, fortalecer y reparar los tejidos de los huesos, músculos y piel. Es por ello que, a las personas con insuficiencia cardiaca se les recomienda una dieta rica en proteínas para prolongar su vida.

 

  • Además, la proteína contribuye a la salud del corazón porque genera sensación de saciedad. Esto aporta a prevenir o reducir los niveles de obesidad, una de las causas y factores de riesgo más importantes en las enfermedades cardiovasculares. Los lácteos desnatados o descremados son una excelente opción para ello.

 

  • Los aminoácidos que forman parte de las proteínas, como la leucina, también contribuyen a regular los niveles de glucosa. Los altos niveles de azúcar justamente constituye otro factor de riesgo para el corazón.

Ácidos grasos:

  • La leche posee innumerables ácidos grasos, entre ellos los ácidos grasos esenciales que también actúan como un cardioprotector. Además, actúan como transporte de las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) que en una gran cantidad están contenidas en la leche.
  • De entre todos los ácidos grasos que la leche posee, el ácido linoleico además de actuar como un cardioprotector tiene también tiene efectos anticancerígenos.
  • Existen varios estudios a nivel mundial que indican que los lácteos reducen el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, por su importante aporte de ácidos grasos en un consumo adecuado.

¿Cómo consumir lácteos de manera adecuada para cuidar el corazón?:

  • Procurar que los lácteos sean semidescremados y descremados. Se sugiere consumir leche desnatada de 1 a 2 vasos al día.
  • Una excelente alternativa también es combinar la fruta entera con leche o yogur.
  • Es aconsejable incluir lácteos añadidos con fibra en la dieta diaria. 1 porción, por ejemplo, de yogur con granola o yogur bajo en grasa y bajo en azúcar.
  • Incluir de 1 a 2 onzas al día de queso en las porciones de alimentos. (23)

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