Diálogo y respeto

En los discursos pronunciados por el Presidente Lenín Moreno en estos primeros días de su administración,  dos palabras, dos conceptos se han destacado como ejes conductuales del nuevo estilo anunciado: diálogo y respeto. ¡Qué bien! Porque en  los asuntos públicos de interés ciudadano, del bien común,  hay la obligación moral, patriótica de  un diálogo franco, abierto, sincero, democrático, lejos del parloteo insustancial, de la charlatanería barata, de la palabrería vana y ociosa, clara señal de irrespeto.
El diálogo no es monólogo ni soliloquio. Es el espacio para crear acuerdos, pactos, compromisos, para llegar a resoluciones propositivas, para el intercambio de opiniones, para el comentario pertinente, para la comunicación horizontal, nunca vertical; para el encuentro fraterno, para presentar argumentos, razonamientos; para formular preguntas  y recibir respuestas coherentes, sinceras, constructivas. Todo en un ambiente de cordialidad, de mutuo respeto, de tolerancia democrática. Sin descalificaciones, sin amenazas. Sin complejos de superioridad.
El respeto  sustenta las buenas relaciones interpeRsonales en cualquier  época y lugar;  es una condición de equidad y justicia,   de convivencia pacífica  en armonía con las personas de nuestro entorno; es  el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los demás individuos del conglomerado social. No hay nada más despreciable que el respeto basado en el miedo, decía el inmortal Albert Camus. El docente,  el jefe, el líder, el  que impone  respeto a base de amenazas,  de abuso de su espacio de poder, en la lógica de Camus, es un ser despreciable que no reconoce ni promueve los derechos de los demás;  que no utiliza su liderazgo para comprender, aceptar y estimular  a todos, y hasta  puede llegar al incumplimiento de las leyes y normas que rigen nuestra sociedad.
 Mientras el irrespeto destruye, el respeto  construye; el uno  humilla, el otro, estimula, el primero  desprecia, el segundo valora. El irrespetuoso es bravucón, altanero, atrevido, generalmente inculto y mal educado;  el respetuoso,  tranquilo, tolerante, culto, educado. Diálogo y respeto,  buena señal de estos nuevos tiempos.(O)

Después de la gala

Los invitados se fueron. Quedan los dueños de casa, con algunos muebles desvencijados,  estropeados, descompuestos. Ahora a constatar el estado real de las cosas para tomar las medidas necesarias frente a un país endeudado, un  caja fiscal exigua , un petróleo comprometido a acreedores  del pasado, una burocracia dorada… A poner en orden la casa porque, al parecer,  la mesa servida quedó descompuesta.
Hay tantos temas, que casa adentro y en medio de la resaca,  tienen que ser tratados con bisturí y resueltos a corto plazo con su equipo técnico-político. La lista es larga. Desde aspectos relevantes de la economía como el tamaño del Estado, el déficit fiscal, el destino y calidad del gasto público, la política crediticia, los acuerdos internacionales de comercio, la inversión extanjera, la deuda del Estado con el IESS, la  autonomía del Banco Central, impuestos; pasando por cuestiones de salud, de política social  como empleo, vivienda, transporte, turismo, educación publica, acceso a las universidades, aborto, la migración,  el sector inmobiliario, los derechos de los grupos  LGTBI…
¿Y qué decir de temas estrictamente políticos como  la independencia de los poderes del Estado, la fiscalización, los gobiernos autónomos, la institucionalidad de las Fuerzas  Armadas y Policía, la libertad de expresión y los medios de comunicación? ¿Y qué de las energías renovables, del petróleo, minería, áreas protegidas, servicios ambientales; de la política agropecuaria, del  desarrollo forestal, del  cooperativismo, de  la   pesca… ¿Y qué del tráfico de drogas, del lavado de activos, de la corrupción, de Odebrsech?
Lenín y su equipo, en los primeros  100 días  de su administración, convencionalismo que  suele funcionar para los gobiernos entrantes,  deberá enrumbar al país con decisiones históricas sobre estos y otros temas, en torno a los que la nación entera se encontrará a la expectativa y en vigilia permanente.(O)

La elocución presidencial

Se presentó y se dirigió a la nación  con  la sencillez y humildad de los grandes. Más bien tranquillo y sereno, sin aspavientos retóricos; pero con profundidad. El ego, el egoísmo, la egolatría estuvieron ausentes de la  elocución presidencial;  prevaleció el pensamiento altruista, generoso, noble, solidario en un ambiente lleno de solemnidad, patriotismo, desbordante de aplausos y…lujo. Ni imaginar siquiera que un presidente de este talante  y estilo sueñe con escalar los peldaños del individualismo autocrático y dictatorial porque  su ADN democrático se lo impediría.
 Se dirigió a todos: trabajadores, maestros,  agricultores, servidores públicos,  a los políticos de izquierda y derecha, del centro y de los extremos, y a todos les convocó para juntos, trabajar por la patria. Fue un llamado dramático, urgente, impostergable. Y fue terminante, enérgico cuando se refirió a la corrupción de ayer, de hoy,  del mañana. Y fue explícito en el fin de las sabatinas, en el tema de la dolarización y el culto  a la persona que debe reemplazarse con el culto y servicio a la patria  encarnada, personificada en la ciudadanía.
En sus palabras inaugurales en el ejercicio de su mandato de cuatro años, una lectura entre líneas y más allá de las líneas se puede entender también que pondrá fin a la desinstitucionalización, a la eliminación de la separación de funciones,  a la concentración del poder en beneficio exclusivo del gobernante, al dispendio irresponsable de los recursos fiscales y endeudamiento agresivo, a la ausencia de fiscalización,  al sometimiento de la administración de justicia y otros etcéteras.
Ojalá, como dice la sabiduría popular,  que del dicho al hecho no quede mucho trecho, como ha ocurrido casi en todos los gobiernos, durante los 195 años de vida republicana.(O)

Mi poder en la Constitución

“Mi poder en la Constitución” es el lema que a partir de hoy 24 de Mayo, regulará, inspirará, guiará la conducta del presidente constitucional de la República, Lenín Moreno para gobernar nuestro país durante cuatro años.  Y ese poder le  viene de la Constitución expedida en Montecristi en el 2008 y refrendada por el pueblo ecuatoriano.
No es el espacio para analizar si la década pasada fue perdida o ganada. El hecho es que el 50 % de la población llora porque Correa  se va y el  otro 50%  festeja que se vaya. Esa es la democracia.
Desde ahora, Lenín es el nuevo conductor del tren de la historia, del barco que no tiene que navegar a la deriva, sino que debe  llevarnos al puerto de un mejor vivir amasado con transparencia y honestidad, sin odios ni descalificaciones, con tolerancia democrática, sin atosigamientos publicitarios, con la sabiduría redonda y total que debe poseer un mandatario para buscar  y encontrar la equidad y la disminución de la pobreza, para dejar su impronta de apertura  y dialogo permanente, para no caer ante los halagos de los infaltables lambiscones y aduladores de oficio que buscan su propio beneficio, en fin para seguir construyendo la historia con firmeza y decisión en función de las necesidades, sueños de los quince millones de  compatriotas.
Puede ser que las arcas fiscales estén vacías, que la corrupción haya debilitado la institucionalidad, que se hayan escamoteado los controles para la fácil coima y los sobreprecios, que la justicia haya estado en otras manos,  que haya habido control sobre todas las funciones del Estado, que se hayan perdido oportunidades inéditas, extraordinarias para construir realmente el buen vivir…Pero ahora con el poder de la Constitución, se puede y se debe seguir construyendo una patria más altiva y soberana, con mentes más lúcidas y corazones más ardientes, sin guardias pretorianas, sin miedos, con la paz que viene del poder popular. (O)

Desde mañana

Mañana, según el mandato constitucional,  Lenín Moreno asumirá el  cargo de presidente de la República para los siguientes cuatro años, luego del  ejercicio del poder  durante una década de    Rafael Correa Delgado. El acto se desarrollará en un marco de gran solemnidad y con el trasfondo histórico que evoca la batalla de Pichincha del 24 de Mayo de 1822 que selló nuestra libertad.
La posesión del  nuevo mandatario congrega, aparte de los asambleístas, a ministros de Estado, diplomáticos, titulares de las funciones del Estado e invitados especiales, entre los que estará Nicolás Maduro, presidente de la hermana república de Venezuela, invitado que ha merecido el  rechazo de ciertos sectores ciudadanos debido a la grave crisis en la que ha sumido a su país  con decedenas de muertos, centenares de heridos, irrespeto a los derechos humanos y otros males que tienen al pueblo en las calles.
La presencia de Moreno al frente del Estado es la continuidad de la misma línea política y, consecuentemente  del mismo “proyecto”. Esta secuencia permitirá al nuevo Presidente contar con información cabal, completa, sincera, abierta y, por supuesto, actualizada, de la real situación con la que se va a enfrentar. En la mesa presidencial, estarán los  datos socioecnómicos, la verdadera dimensión de la deuda, los auténticos índices de desempleo, el real  déficit fiscal, los compromisos internacionales adquiridos, y otros temas ligados al bienestar de la patria sobre los cuales el presidente Moreno deberá tomar decisiones en los próximos días de su administración a partir de su propio estilo,de su personalidad,  de su liderazgo firme, sereno  y dialogante, de su decisión de trascender en la historia, poniendo a trabajar  con patriotismo, con empeño, con tesón y firmeza a  todo el equipo técnico y político que tiene estructurado.(O)

Seguridad ciudadana

En la semana anterior, la Policía Nacional  realizó una Casa abierta con la participación de instituciones públicas, como la Secretaría de Drogas, Supercom, Ecu 911, Fiscalía General del Estado, Consejo de la Judicatura y algunas unidades educativas  para concienciar a la juventud y ciudadanía en general  sobre temas de seguridad ciudadana, cumplimiento de normativas, acción ante emergencias  y  otros. .
La modernidad  y el desarrollo, lamentablemente,  pasan factura en términos de inseguridad. La nueva realidad urbana que surge con el crecimiento poblacional trae aparejado también un crecimiento de la drogadicción, la delincuencia e inseguridad. Los buses, los hogares,  los negocios grandes y pequeños son víctimas de asaltos, de amenazas de robos y atentados. En ciertos sectores de la urbe, transitar a determinadas horas es exponerse al asalto. Si la delincuencia que está en acecho, descubre que en determinada vivienda, habitan solo ancianos,  les asaltan sin escrúpulos.
Los ciudadanos honrados han decidido vivir entre rejas,  blindarse frente a la amenaza delincuencial.  En algunos casos, ciudadelas o complejos habitacionales se cercan, se cierran, contratan vigilancia privada. Las tiendas de la esquina se protegen con barrotes metálicos o de madera, de varias formas y figuras.
Frente a esta realidad urbana, las fuerzas del orden multiplican sus esfuerzos para vigilar y combatir sin tregua a la delincuencia. Pero es preciso entender  que si  no hay una actitud de colaboración e involucramiento ciudadano, toda acción policial será  insuficiente. Y hay muchas maneras de dar esa contribución para protegerse de la inseguridad que nos acecha. En este contexto, la Casa Abierta de la Policía Nacional sobre temas de seguridad ciudadana cobra relevancia para el bienestar de la comunidad.(O)

Presidente acorralado

Acorralado, cercado, asustado, rodeado, sitiado, arrinconado debe sentirse el Presidente de Brasil Michel Temer acusado de corrupción y obstrucción a la justicia  por la Fiscalía. Y así como un animal salvaje que se encuentra en esas condiciones se encrespa, reacciona  amenazante, ruge, muestra sus garras, se blinda, se  protege, se defiende en su cubil, madriguera o guarida, así el gobernante que otrora asumía el mando de la república en medio de sonrisas, abrazos, felicitaciones y aplausos, hoy  se aferra a su cargo y sobrevivencia política en peligro, mientras miles de ciudadanos piden su renuncia porque, “perdió  las condiciones morales, éticas políticas y administrativas para seguir gobernando”, según un rotativo brasileño.   
¿Qué sucede en los  países latinoamericanos que se enfilan en la línea política del socialismo en general o del socialismo del Siglo XXI, que todos ellos han pasado,  están pasando por momento difíciles con duros problemas de orden político, social y económico como   resultado de la corrupción y  abusos de poder? Venezuela es un caso emblemático.
En el caso de Brasil,  sorprende  que Dilma, la luchadora de izquierda, dejó de ser  presidenta  del gigante brasileño con una impresionante carga de imputaciones: maquillaje de cifras presupuestarias, escándalos de Petrobras, sobreprecios en la construcción de los escenarios para el Mundial de Fútbol y otros supuestos millonarios sobornos de la firma Odebrecht. Más aún sorprende que Luiz Inácio Lula da Silva,  el  obrero-sindicalista-presidente del país más poblado de América Latina durante ocho años, considerado  como un referente  ético, un ícono de la moral pública,  esté encausado  por  temas de corrupción. 
Los latinoamericanos, entre certezas y dudas, se preguntan: ¿Finalmente todos son iguales, el derechista Temer y el  izquierdista-socialista del S XXI, Lula? ¿Es que no se  puede confiar en nadie? ¿Todos caen en la tentación de la corrupción? (O)

Creatividad

La creatividad, esa  capacidad de encontrar la forma de vencer las dificultades,  de estar en búsqueda permanente de nuevas vías para el crecimiento individual y colectivo  es una habilidad que,  si se la ha desarrollado a tiempo, nos puede  sacar  de apuros en cualquier circunstancia.
Hoy más que nunca, el Ecuador necesita de esa habilidad. Que los problemas económicos  y sociales,  no superen nuestras habilidades; que no nos hundan en un estado de tensión, ansiedad, temor, luchas internas, y menos aún que lo político nos lleve al desate de pasiones y odios, a un torbellino incontrolable que nos impediría encontrar  los caminos de solución, que están ahí, pero que no los vemos porque estamos obnubilados de  la pasión.
Una persona exitosa es la que, con creatividad, ha logrado superar los problemas que los estaba enfrentando, porque encontró una salida, un desenlace positivo a través de su ingenio creativo; porque tomó decisiones oportunas, porque supo convencer a las fuerzas de su entorno e involucrarlas  en esas soluciones.
Creatividad, entonces es sinónimo de éxito, triunfo, victoria, con una buena dosis de entusiasmo sostenido, organización, buena fe y patriotismo sobre todo cuando los problemas tienen dimensión nacional.
La baja en los precios de petróleo, la repreciación  del dólar, los fenómenos telúricos, la crudeza del invierno, la amenaza de la corrupción y hasta las luchas sociales  en estas horas de transición, nos exigen a los ecuatorianos ser altamente creativos  para encontrar la salida que literalmente significa éxito.(O)
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